PROYECTO DE PRESA EN EL RÍO SONORA





Cuando el gobernador Abelardo L. Rodríguez dispuso que se construyera la presa de Hermosillo, ya se había especulado mucho sobre la conveniencia de construirla o no, lo mismo que del lugar en que se debía realizar en caso de aprobarse. Esto venía desde los finales del siglo pasado.

Por Gilberto Escobosa Gámez
Fecha de publicación: 2019-05-18 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Historia

 
 

 

Por Gilberto Escobosa Gámez

De su libro titulado "HERMOSILLO EN MI MEMORIA”

Cuando el gobernador Abelardo L. Rodríguez dispuso que se construyera la presa de Hermosillo, ya se había especulado mucho sobre la conveniencia de construirla o no, lo mismo que del lugar en que se debía realizar en caso de aprobarse. Esto venía desde los finales del siglo pasado.

A principio del siglo XX una comisión de ingenieros ingleses, Flint y Howes, verdaderas autoridades en la materia, hicieron un estudio sobre la manera de aprovechar más y mejor las aguas del Río Sonora. Y por su parte un ingeniero norteamericano llegó a calcular la cantidad de agua que año por año pasa por la citada vertiente, considerando las filtraciones y las evaporaciones.

Sobre ese asunto encontramos un documento en el Archivo Histórico del Estado, que por cierto no informa sobre el nombre del técnico que fue de los primeros en considerar que la presa se podía construir en un lugar cercano a Hermosillo, contradiciendo a quienes sugerían que fuese en el lugar en el que se angosta el río antes de llegar a Ures.

En 1928 el profesor don Antonio G. Rivera escribió una carta al gobernador Fausto Topete, aunque aquél tuvo noticia de que se construiría una presa cercana a Ures. Sin embargo, esta obra no se realizó; parece que el General Topete había manifestado que llevaría a cabo esa construcción cuyo proyecto quedó traspapelado.

En el Tomo II de México Revolucionario, de don Alfredo Breceda, se ataca a don José María Maytorena en relación al apoyo de la presa sobre el Río Sonora, cuando señala: -"El ingeniero americano, para la continuación de sus trabajos, se asoció con los señores Tarín y De Negri que prosiguieron el estudio del vaso, de los diques accesorios, de las propiedades ahogadas de aquel formidable recipiente.- Llegó el momento en que lo señores Tarín y De Negri solicitan del Gobierno del Estado, la concesión respectiva para el aprovechamiento de las aguas subterráneas del Río Sonora.- Informes, estudios, cálculos, dibujos de levantamiento, dibujos de proyecto, estadísticas meteorológicas, geología del territorio, todo el valioso legajo de una ilustrada y paciente labor acompañó al ocurso de los solicitantes.- Aquel inteligente trabajo había costado mucho dinero, mucho estudio y mucho trabajo.- Maytorena comprendió la magnitud de la empresa y  negó lo solicitado para aprovecharse del negocio con menos trabajo que el que pasan las hienas al escarbar en los sepulcros para devorar los cadáveres.- Por interpósita persona solicitó diez millones de pesos a la Compañía Bancaria de la Ciudad de México. La compañía Bancaria envió al Ingeniero Pedro Lascurain para estudiar, sobre el terreno, ‘El Negocio de Sonora’.

"Maytorena da la concesión en un contrato a su socio don Luis Díaz Rivero.- Este contrato tendría que ser ratificado por el Congreso. Cuando llegase esta ratificación la Compañía Bancaria, según (el) ofrecimiento escrito, organizaría una sociedad con diez millones de pesos en acciones pegaderas y dos millones de acciones liberadas.- Las acciones liberadas serían totalmente para el Gobernador Maytorena. Este es ‘El Negocio de Sonora’.- Regresaba contento; su plácida satisfacción iluminaba su semblante, cuando hablaba de su reciente viaje.- ‘El Negocio de Sonora’ quedaría aplazado para el próximo septiembre en que nuevos diputados ocuparían los escaños del Poder Legislativo.- Ya se las arreglaría para que en las elecciones de diputados en el próximo julio resultasen amigos suyos”.

Y concluye Breceda: "Maytorena decidió descansar de las penalidades del viaje en el Puerto de Guaymas, residencia habitual de su familia...”

Alfredo Breceda fue enemigo político de Maytorena, sobre todo cuando éste desertó del Constitucionalismo. Por eso esta declaración la leímos con las reservas del caso. Sin embargo, de ser ciertas las aseveraciones del General Breceda –quien fue de las confianzas de don Venustiano Carranza-, para el gobernador guaymense hubiese sido imposible realizar la construcción de la presa sobre el Río Sonora, por dos razones: 

a) Porque en el año 1913 Sonora tomó parte muy activa en la revolución contra Victoriano Huerta; 
b)
c) porque no hubo Legislatura por el período 1913-15, a la que se hubiese solicitado la aprobación.

Además, podemos añadir a lo anterior que el señor Maytorena estuvo fuera de la Gubernatura, por licencia de los últimos días de febrero hasta los finales de agosto de 1913. Esto, sin incluir que el Gobernador perdió mucha fuerza política cuando regresó de hacerse cargo nuevamente del Poder Ejecutivo.

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