REHABILITAR LOS BIENES PÚBLICOS 





Aunque contentos por haber logrado la conservación de bienes públicos tan importantes como el estadio Héctor Espino y el Parque Recreativo La Sauceda, todavía falta una parte muy importante de la lucha emprendida por [email protected] del Parque Madero y Ciudadanía Activa, la rehabilitación de esos espacios. 

Por Isabel Dorado Auz
Fecha de publicación: 2019-05-11 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Politica

 
 
 


Isabel Dorado Auz

Aunque contentos por haber logrado la conservación de bienes públicos tan importantes como el estadio Héctor Espino y el Parque Recreativo La Sauceda, todavía falta una parte muy importante de la lucha emprendida por [email protected] del Parque Madero y Ciudadanía Activa, la rehabilitación de esos espacios. 

Nos negamos rotundamente a que se siga pensando en hacer negocios con el patrimonio sonorense. Creemos que un gobierno honesto puede encargarse de la administración de estos bienes inmuebles. Podrían incluso ser autofinanciables al prestar el servicio de recreación en el caso de La Sauceda y en la promoción de eventos deportivos en el coloso del Choyal. 

Seguiremos insistiendo en que una parte del estacionamiento del Héctor Espino se convierta en un área verde, lugar donde se puede plantar una parte de los millones de árboles que está proponiendo el gobierno federal. No solo eso, se requiere un mayor impulso para la Unidad Deportiva rehabilitando la alberca, que está en estado de abandono, y promover eventos de diversa índole aprovechando la diversidad de disciplinas deportivas que se practican cotidianamente por esos rumbos.

Ya es tiempo de cambiar las viejas prácticas e involucrar a la sociedad en la toma de decisiones. Se está planteando, por ejemplo, la posibilidad de impulsar un corredor biológico que iría desde La Sauceda hasta Villa de Seris, incluyendo el vado del río y el cerro de la campana. Se dice que hay un río subterráneo que garantizaría la sobrevivencia de miles de árboles y que el humedal de La Sauceda sería el hábitat natural de varias especies de animales.

Vaya legado que le dejaríamos a las nuevas generaciones si somos capaces de propiciar un cambio de mentalidad. Tomar conciencia que los miles de árboles que podríamos plantar absorberían toneladas de CO2 coadyuvando a la disminución del calentamiento global o de las islas de calor generadas en nuestra ciudad. No solo eso, podría también convertirse esa zona en un atractivo turístico, una de las actividades económicas más rentables en las últimas décadas.

Desde el año 2008, año en que nos destruyeron el Parque de Villa de Seris hemos venido advirtiendo de la necesidad de crear nuevas áreas verdes. En parte, hemos generado conciencia en muchos ciudadanos hermosillenses que se han dado a la tarea de tener sus propios árboles, pero los gobiernos han continuado con la depredación de los pocos árboles que aún subsisten en los espacios públicos. Requerimos, al menos, de nueve metros cuadrados de áreas verdes por habitante y en Hermosillo estamos por debajo de los tres metros cuadrados.

Que sirva pues la presente lucha, para buscar puntos de convergencia y que la rehabilitación de la Unidad Deportiva del Héctor Espino y el Parque Recreativo La Sauceda sea el inicio de una nueva época para la ciudad capital del estado. Que prevalezca el amor a la vida y se vaya desterrando ese perverso amor al dinero.

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