ISTAURACION DE LA FIGURA SOCIAL DE LO FEMENINO





En la reciente conmemoración del día internacional de la mujer, en varias ciudades del mundo salieron mujeres a manifestarse expresando una serie de problemáticas propias de su condición de mujer, en nuestro país hicieron lo propio.

Por Olga Armida Grijalva Otero
Fecha de publicación: 2019-03-18 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Politica

 
 
 

Por Olga Armida Grijalva O.

¿Para qué tanto histrionismo, protagonismo y vulgaridad?

En la reciente conmemoración del día internacional de la mujer, en varias ciudades del mundo salieron mujeres a manifestarse expresando una serie de problemáticas propias de su condición de mujer, en nuestro país hicieron lo propio.

En las calles de la ciudad México escuchamos en las marchas que se realizaron reclamos en términos de equidad y paridad de género, petición de ocupar puestos de dirección; empoderamiento económico, el derecho de frenar la violencia sexual, así como los feminicidios, y no resolver con moral los derechos de su cuerpo

Al interior del Congreso de la Unión también se pronunciaron algunas legisladoras, aunque en términos más de protagonismo que de demandas sentidas, planteando trivialidades en términos del color de trapos o quien utilizó con infante en brazos, la máxima tribuna de nuestro país para reclamar derechos de la mujer usando un lenguaje soez y vulgar como si estuviera en una cantina de mala muerte, interactuando con parroquianos ebrios, más que con el pueblo de México que le confirió el alto honor de ser una legisladora.

Ciertamente las mujeres desde siempre hemos padecido el dominio social del hombre sobre nosotras, el valor diferencial de los sexos construyo la jerarquía de los mismos, dotando al masculino de valor superior al del femenino. 

Por otra parte, las actividades que ancestralmente se ejercían: la guerra y la política eran ejercida por los hombres. Con mitos y discursos evocaron por doquier la naturaleza inferior de las mujeres; la supremacía del sexo masculino sobre el femenino se implementó en todas partes. 

Posteriormente, ubicándonos concretamente en la ilustración, se admiran los efectos beneficiosos de la mujer sobre las costumbres, la cortesía, el arte de vivir, se sacraliza a la esposa-madre-educadora, aun cuando persisten numerosos agravios se ve a la mujer cubierta de alabanzas y de honor.

Sin embargo, estas alabanzas no invalidaron la realidad de la jerarquía social de los sexos. Las decisiones importantes siguieron siendo cuestión de hombres, la mujer no desempeño papel alguno en la política ni en la economía. Debe obediencia al marido, se le niega la independencia económica e intelectual.

A la par se le reconoce tener vara alta con los hijos, ejercer su imperio sobre los hombres importantes, dueña de los sueños masculinos, es decir, el bello sexo, y hada del hogar.

Como podemos observar en un primer momento la mujer se le mantuvo invisible, posteriormente se visibiliza con el bello sexo, en ambos casos diseñadas por el hombre y por lo tanto subordinadas a ellos. Sin embargo, con la llegada de la globalización y la posmodernidad se deja de lado la lógica de la dependencia respecto del hombre.

Hoy las mujeres nos preguntamos: ¿qué estudios realizar?  que trayectoria profesional seguir?, ¿casarse o vivir en unión libre? ¿Divorciarse o no? ¿trabajar tiempo parcial o tiempo completo? ¿Cómo conciliar vida profesional y vida matrimonial? La mujer esta ahora ante una multiplicidad de elección.

Si bien es cierto las mujeres no llevamos la rienda del poder económico ni del político, no cabe la menor duda que buena parte de las mujeres hemos adquirido el poder de gobernarnos a sí mismas sin vía social preestablecida.

Es decir, hemos instaurado una nueva figura social de lo femenino que constituye una ruptura en la historia de las mujeres y expresa un trascendental avance democrático. Por primeras ves el lugar de lo femenino ha dejado de estar preordenado y orquestado por el orden social

Pese a la autodeterminación femenina, el polo domestico sigue siendo una prioridad mas marcada en la mujer que en el hombre; el polo profesional, una prioridad mas masculina que femenina. Hoy como ayer, la mujer es mas madre de lo que el hombre es padre. 

Las mujeres que no hemos sido determinadas, demostramos que somos capaces de dominar dos universos, el del trabajo profesional y el de

En esta lógica tiene sentido hablar de una revolución democrática, en lo que concierne a la construcción social de los géneros. Es el advenimiento de la mujer sujeto que no significa eclipsar los códigos ancestrales de lo femenino. 

Las funciones y roles antiguos se perpetúan, combinándose de manera inédita con los roles modernos. El hombre sigue asociado prioritariamente a roles públicos e instrumentales, la mujer a roles privados, estéticos y afectivos, sin que haya ruptura radical con el pasado histórico.

Las mujeres indeterminadas hemos reconciliado a la mujer radicalmente nueva y a la mujer siempre repetida

¿Entonces para que tanto histrionismo, tanto protagonismo, tanta vulgaridad? Si podemos decidir por nosotras mismas lo que es prioritario en unos momentos o en otros de nuestras vidas 

Hermosillo, Son. marzo 2019.





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