CALLE DR. DOMINGO OLIVARES





Médico y humanista. Nació en Fresnillo, Zacatecas, hijo de Antonio Olivares y Manuela Rodríguez. Huérfano a muy pequeña edad, su hermana mayor Mercedes quedó a cargo de sus dos hermanos Juan y Domingo, la cual decide irse a vivir a la ciudad de México

Por Juan Antonio Ruibal Corella
Fecha de publicación: 2018-10-24 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Historia

 
 
 
 

Por Juan Antonio Ruibal Corella

De su libro titulado "PERSONAJES DE LA CIUDAD. Nombres de algunas de las calles más representativas de Hermosillo”

(Atraviesa gran parte de la ciudad de Sur a Norte)

Médico y humanista. Nació en Fresnillo, Zacatecas, hijo de Antonio Olivares y Manuela Rodríguez. Huérfano a muy pequeña edad, su hermana mayor Mercedes quedó a cargo de sus dos hermanos Juan y Domingo, la cual decide irse a vivir a la ciudad de México, ingresando Domingo tiempo después, como cadete de la Escuela Militar de Aspirantes.

Cursó la carrera de Medicina en la Escuela Médico Militar, recibiendo su título el 17 de junio de 1922 y casi en forma inmediata, fue comisionado como Mayor médico militar del Varadero Nacional en Guaymas donde permaneció hasta 1924, en cuya fecha se trasladó a Hermosillo a dirigir el Hospital Militar, ubicado en aquel entonces en la antigua residencia del exgobernador Luis Emeterio Torres.

Desde su llegada a Hermosillo, captó numerosas simpatías y sobre todo el respeto general tanto por su competencia científica, como por su espíritu servicial. Fue por ello, que se relacionó con todos los estratos sociales y supo conquistar el agradecimiento espontáneo de numerosas familias pobres a cuyos enfermos atendía en forma desinteresada.

En enero de 1928, contrajo matrimonio en la ciudad de Nogales, Arizona, con la señorita Guadalupe Gómez y de dicho matrimonio hubo cuatro hijos: Guadalupe, Marcela, Domingo (+) y Martha. Al año siguiente, estalló la llamada Rebelión Renovadora en la cual se vio involucrado por su estrecha relación con el general Francisco R. Manzo, haciéndose cargo de los Servicios Médicos del Cuerpo del Ejército del Noroeste.

Al fracasar la rebelión y decretarse una amnistía el Dr. Olivares se exilia en los Estados Unidos permaneciendo ahí algunos meses. Al regresar, asumió la Dirección del Hospital General del Estado en cuyo nosocomio estuvo por seis años, sin dejar de atender a su numerosa clientela particular. Gran parte de las mejoras introducidas al antiguo establecimiento se debieron a su iniciativa, como el primer laboratorio de análisis clínicos y gabinete de Rayos X en todo el Estado.

Pero quizá la presea que atesoró más en su vida, fue haber sido de los iniciadores de la Universidad de Sonora, Presidente del Comité Pro Fundación de dicho centro educativo, Presidente del Comité Administrativo del 22 de mayo de 1939 al 29 de abril de 1944, catedrático de la Escuela de Enfermería y en general, promotor de los trabajos de organización y construcción del Alma Mater.

Siguiendo siempre su espíritu creador, fundó con sus compañeros de profesión Doctores Heradio Espinoza e Ignacio Cadena, el Sanatorio Olivares, en donde se introdujeron sistemas modernos para el tratamiento de todas las enfermedades y para la atención de los mismos enfermos. Poco tiempo después y también por su iniciativa, se fundó en 1944 la Clínica del Noroeste.

Fue miembro distinguido de la Fundación Esposos Rodríguez, no omitiendo esfuerzo alguno a favor de los becarios. Fue uno de los pilares de la Asociación Médica de Hermosillo y de la Federación Médica de Sonora habiendo donado el terreno donde se construyó la Casa del Médico. Presidente del Club Rotario, siendo su labor de singular importancia.

Alentado por sus numerosos amigos, obtuvo por elección popular la Presidencia Municipal de Hermosillo para el período 1952 a 1955, en donde se dice tuvo por su carácter afable pero sumamente fuerte, serias fricciones con el Gobierno del Estado, que al decir de sus íntimos deterioraron seriamente su salud.

Falleció el 8 de diciembre de 1958 en la ciudad de México, después de haber sufrido una larga y penosa enfermedad y sus restos fueron trasladados a esta ciudad. El autor de este libro, disfrutó en su niñez como paciente, de su bonhomía y singular don de gentes.

El H. Ayuntamiento de Hermosillo, aprobó construir una plaza pública en la Colonia que lleva su nombre y se erigió un busto a su memoria así como a una importante calle que lleva su nombre y el Gobierno del Estado en reconocimiento a sus méritos, acordó también imponer su nombre al Centro de Salud de esta ciudad.

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88.- Datos y fotografía proporcionados por la Sra. Guadalupe Olivares de Sobarzo, hija del personaje. 
89.- Hugo Pennock Bravo, "Los Hermanos Mayores”, Hermosillo, 1998.

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