"YO ESTUVE EN EL 68: ENTREVISTA A LA FOTÓGRAFA Y PERIODISTA MARÍA EVA TAPIA LUCERO”





A cincuenta años de la brutal matanza del 2 de Octubre de 1968, la fotógrafa y periodista María Eva Tapia Lucero (Tecoripa Sonora -6 de enero de 1945), recuerda cómo se vivieron esos terribles acontecimientos en los cuáles ella estuvo presente.

Por Cipriano Durazo Robles
Fecha de publicación: 2018-10-02 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Politica

 
 
 

Por Cipriano Durazo Robles.

A cincuenta años de la brutal matanza del 2 de Octubre de 1968, la fotógrafa y periodista María Eva Tapia Lucero (Tecoripa Sonora -6 de enero de 1945), recuerda cómo se vivieron esos terribles acontecimientos en los cuáles ella estuvo presente.

Un año antes en Sonora se había vivido el movimiento de 1967, con la llamada "Ola Verde”, y ella y su familia decidieron refugiarse en la Ciudad de México, para que sus hermanos mayores estudiaran en la Universidad Nacional Autónoma de México, pero cuál sería su sorpresa, que le tocó presenciar los mítines, y las luchas de los estudiantes de la UNAM, del Politécnico, de la Escuela de Chapingo, incluso de la Universidad Iberoamericana, que estuvieron en el Consejo Nacional de Huelga.
 
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A sus 73 años recuerda con nostalgia, como era ella a los 23 años, cuando dejó Sonora para irse con sus hermanos a la Ciudad de México.

"Por motivos familiares, me tocó estar en este triste acontecimiento, y tuve la oportunidad de conocer a una madre de estos jóvenes desaparecidos, la cual tenía sobre sus hombros una gran estela de dolor”. Relata María Eva.

-¿Cómo se llamaba la mamá de este estudiante desaparecido?

-Se llamaba Pachita Torres, su hijo desapareció una tarde y ya no lo volvió a ver nunca más.

-¿Cómo la conoció usted a ella?

-Por motivos de una hermana que tenía problemas de salud, y decidió ir a ver una curandera, y esa curandera era Pachita, y mi hermana iba a visitarla para una sanación, y es en esos momentos cuando la encontramos muy deprimida, porque su hijo un estudiante, que además era un gran lector de Marx y Engels, había desaparecido sin dejar rastro, ella lo buscó por todas partes e incluso se unió a la causa de otras madres de desaparecidos, pero sus esfuerzos fueron en vano.

-¿Qué estudiaba su hermano en la Ciudad de México?

-Mi hermano Francisco Javier Tapia Lucero, estuvo de adolescente para estudiar en la facultad de Medicina de la UNAM, mis hermanas Lupita y María de Los Angeles, la primera quería colocar a su hijo en los estudios y la otra tenía un hijo con problemas de salud que se atendía en la Ciudad de México.

-¿Cómo se percibía el ambiente?

-Se sentía un aire de incertidumbre, muy hostil, estaba la Guerra fría y había la tendencia a pensar que la CIA estaba involucrada en las marchas, yo sentía mucho miedo pero fui a muchas de ellas,  se  veían los muchachos jóvenes, muy llenos de vida, tenían banderas blancas y rojinegras, yo sentía nostalgia, pues ya había vivido el 67 en Sonora, y no quería volver a repetir nada de eso.

-¿Los estudiantes como se veían?

-Curiosamente ellos marchaban con alegría, quizás porque eran muy jóvenes y no sabían lo que iba a pasar, a mí me tocó marchar en Julio y Agosto, es algo que la gente no sabe, cree que sólo se remitió a la matanza del 2 de octubre pero hubo manifestaciones previas a las que yo y mis hermanos asistimos. Ese mismo día por cierto, yo acudí a visitar a una sobrina a la colonia Portales y por eso me libre de las balas, pero después escuché por la radio que habían herido a Oriana Fallaci y que había recibido dos impactos de bala. Una bala la alcanzó cuando estaba en el célebre edificio Chihuahua, en medio de los líderes de los estudiantes, y me dije si a ella que es extranjera le fue como le fue, nosotros hubiéramos terminado muertos.

-¿La clase media se daba cuenta de eso?

-Desgraciadamente no, solo el grupo de estudiantes y sus padres preocupados por ellos, sobre todo las mamás, en cambio la demás gente estaba atiborrada de la preparación para los Juegos Olímpicos, y sobre todo el llamado "entusiasmo” de las delegaciones deportivas, y la inauguración de nuevos espacios para practicar deporte, a mí me tocó por cierto ir a alguno de ellos, pues me sentía más como turista que como ciudadana consciente de los hechos, pues yo también era muy joven.
-¿Qué estudiaba el hijo desaparecido de la señora Pachita?

-Estaba recién ingresado a la Facultad de Odontología de la UNAM.

-¿Cómo ve  el movimiento estudiantil del 68 a cincuenta años?

-Lo recuerdo con mucha tristeza, muy agridulce, me pueden los jóvenes que desaparecieron ahí, es un caso que ya va a quedar en el olvido, pero lo recuerdo cada año con mucha impotencia porque no se pudo hacer nada, y fue algo que marcó las memorias de mi juventud.

- ¿Algo que quisiera agregar María Eva?

-Pedirle a los jóvenes que sigan adelante con sus ilusiones, que no dejen que nadie se las mate, ni los perturbe, que sigan con sus ideales de luchar por México.


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