SE SOLICITAN ESCOBAS 





Mucho me gustaría hacer un llamado a las escobas que se encuentren arrumbadas en cualquier rincón, para que con ellas las sufridas féminas, podamos hacer una limpia general y a fondo de nuestra casa.

Por Esther García Carter
Fecha de publicacin: 2018-09-11 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Opinión y Sociedad

 
 
 
 
 

Por Esther G. Carter

Mucho me gustaría hacer un llamado a las escobas que se encuentren arrumbadas en cualquier rincón, para que con ellas las sufridas féminas, podamos hacer una limpia general y a fondo de nuestra casa.

Pero la casa que tenemos que limpiar, no es una casa cualquiera, pues está hecha de piedra y hormigón fuerte e infranqueable que se levanta como un Castillo rodeado de un foso y atravesado por un puente. Yo me ofrezco a limpiar mi Castillo que es mi querido México, raíz y cuna de mis antepasados y lugar mío, en donde nacieron mis hijos, nietos y todos mis familiares y amigos que quiero tanto, como a mi propia sangre. 

Ofrezco mi mente y equilibrio, para sortear el tenebroso foso lleno de alimañas venenosas y tirar el gran zaguán siempre vigilado desde lo alto, por esbirros  armados para colocar el tiro de gracia en la cabeza y reventarle los sesos a cualquier enemigo que se acerque, hombres y mujeres admirables héroes anónimos y solitarios, cuya única arma y defensa es el vuelo de un gran cometa en donde se lee.

YO ESTOY AQUÍ.

Quiero borrar la peste y podredumbre del gran salón de espejos, con muebles sobrecargados, ridículos entre apretones de manos y abrazos con música suave y deliciosos vinos, en donde  se han reunidos sus moradores  con socios de prohibidos y mortales negocios, para celebrar cualquier acontecimiento social  dejando afuera, desde luego, el sonido de las voces  de gente sucia  y greñuda de bocas secas y sin dientes,  que pide un poco de pan  para ellos y sus hijos; mientras perros flacos y sarnosos levantan la cabeza  para pedir un mendrugo.

Cierran las cortinas, no quieren, les molesta que se oiga más el silencio de los niños tarahumaras  que con el estómago hinchado de desnutrición, cierran los ojos llenos de moscas agonizando en un flamante hospital de sabanas limpias. 

Quiero barrer  mi casa de cuartos obscuros, tenebrosos, en donde se han reunido los cerebros más sucios y abyectos, que  teléfono en la mano, han dado la orden de ejecutar los asesinatos más viles y salvajes de nuestros jóvenes, para tapar la resonancia de sus últimas palabras, arrastrando después los cadáveres como en Tlaltelolco  o aventarlos en gran hoyo para taparlos con tierra llena de sangre como en Ayotzinapa.

Hay todavía recámaras kilométricas de alfombras y tapices con camas napoleónicas, en donde descansan las cabezas de gobernadores como  la del ex gobernador Bours,  el que según frase célebre "él durmió tranquilo como un niño”, mientras aterrorizados padres recogen entre sus brazos alaridos de dolor, a 49 niños quietos inmóviles y sus miembros desprendidos, por terribles llamas  caídas de la guardería ABC, mientras otros 70 afortunados eran trasladados al hospital extranjero, para que de limosna,  en sillas de ruedas, les remienden las piernas, las caras  los brazos  y las mentes sin saber que nunca llegarán a las nubes al pedalear una bicicleta.  

También quiero limpiar y destruir el basurero tóxico de CYTRAR localizado a 5 kilómetros de Hermosillo, siendo según las normas sanitarias que  debería estar a no menos de 25 kilómetros de alguna población de 100,000 habitantes;  lo que ha originado enfermedades gravísimas como cáncer por muchas generaciones. En igual forma al grupo México que en este momento, está envenenando nuestra agua, tierra y seguramente a nosotros y a nuestros hijos por generaciones, a cambio de miserables malditos pesos, bajo mirada indiferente de nuestras cómplices autoridades. 

Realmente enumerar aquí, todas las vilezas que ha soportado mi México, no puede ser aquilatado y que tarde o temprano A LOS QUE NOS HAN ASESINADO, los echaremos como basuras para que encuentren el perdón de sus atrocidades en un lugar tenebroso llamado... EL INFINITO...

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