BOULEVARD JUAN NAVARRETE





Dignatario eclesiástico y activista comunitario. Nació en la ciudad de Oaxaca, el 12 de agosto de 1886, fue el quinto de seis hermanos: Florencio, Julia, José, Rafael, Juan y Francisco, hijos de Don Demetrio Navarrete y Doña Julia Guerrero.

Por Juan Antonio Ruibal Corella
Fecha de publicacin: 2018-08-03 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Historia

 
 
 
 
 
Por Juan Antonio Ruibal Corella

De su libro titulado "PERSONAJES DE LA CIUDAD. Nombres de algunas de las calles más representativas de Hermosillo”

(Colonia Villa Satélite y otras)

Dignatario eclesiástico y activista comunitario. Nació en la ciudad de Oaxaca, el 12 de agosto de 1886, fue el quinto de seis hermanos: Florencio, Julia, José, Rafael, Juan y Francisco, hijos de Don Demetrio Navarrete y Doña Julia Guerrero. Cursó en su ciudad natal la enseñanza primaria y preparatoria en escuelas oficiales y en el Colegio del Espíritu Santo.

A los 16 años de edad se inscribió en el Seminario Conciliar de León, Guanajuato, en compañía de su hermano Francisco y tiempo después, ambos partieron a Roma donde realizaron brillantes estudios en el Colegio Pío Latino Americano y en la Pontificia Universidad Gregoriana, donde Juan obtuvo el Doctorado en Teología en 1909 y fue ordenado sacerdote.

Asignado a la diócesis de Aguascalientes, ejerció su ministerio sacerdotal por 10 años; fue maestro de varias materias en el Seminario de esa ciudad, donde empezó a dar claras muestras de su iniciativa y carácter al organizar sociedades mutualistas de obreros y establecer un colegio de niñas. En 1914, por motivos políticos salió desterrado del país junto con otros sacerdotes, volviendo a los dos años a Aguascalientes.

En enero de 1919, a los 32 años de edad fue preconizado obispo de Sonora por cierto en esa época, el más joven del mundo. El 13 de julio, Don Juan Navarrete llegó a tomar posesión de su diócesis entrando por el puerto fronterizo de Nogales, para dirigirse a la ciudad de Hermosillo. Desempeñaba el puesto de gobernador y comandante militar de Sonora, el Gral. Plutarco Elías Calles.

Una de sus primeras acciones fue la apertura del Seminario Conciliar ubicado en la esquina de Serdán y Yáñez y que había sido clausurado el 20 de noviembre de 1915.

Con motivo de la llamada "Guerra Cristera”, partió de nuevo al exilio refugiándose en Nogales, Arizona de 1926 a 1929, junto con su Seminario. El tercer destierro fue el más prolongado de 1932 a 1937, que soportó huyendo por varios rumbos del Estado de Sonora, hasta refugiarse en lo más recóndito de la Sierra Madre. Cuando por fin cesó el acoso en su contra, el obispo proscrito y su seminario pudieron regresar a Hermosillo. 

Así lo describe en la época uno de sus biógrafos Armando Chávez Camacho: "De estatura regular, apuesto y de elegante porte, pelo un tanto cano; de ojos color obscuro, cejas bien marcadas, nariz un tanto romana, labios delgados y boca mediana, de ágil andar, de una mirada de visión lejana a través de sus anteojos. En su modo de conversar simpático y afable, revelando en su rostro entereza y majestad…”.

La personalidad de Don Juan fue versátil y arrolladora. Excelente orador, conocedor de idiomas como el francés, italiano, portugués, que hablaba como el español, tocaba además varios instrumentos musicales: guitarra, banjo, marimba y mandolina y gustaba de las canciones de Guty Cárdenas los valses y las canciones oaxaqueñas y todavía se dio el lujo de practicar con éxito la homeopatía.

A lo largo de 50 años de trabajo eclesiástico, su labor social fue impresionante: estableció 52 escuelas en todo el Estado, fundó 23 hospitales, dos asilos de ancianos, dos centros para tuberculosos, 6 hogares escuela para niños desamparados, una escuela normal para formar maestros y la construcción de decenas de templos.

En 1959, se decretó la división de la diócesis de Sonora en dos: la de Hermosillo y la de Ciudad Obregón. Don Juan se convirtió en el primer obispo de Hermosillo y en 1964, fue nombrado primer arzobispo metropolitano de la nueva arquidiócesis. En 1966, el personaje cumplió 80 años de edad, por lo que Roma consideró oportuno nombrar un arzobispo coadjutor, recayendo el nombramiento en Don Carlos Quintero Arce.

Poco tiempo después, Don Juan dimitió a su cargo y recibió el nombramiento honorífico de Arzobispo de Vulturara, una legendaria población del antiguo Imperio Romano. Fue algo simbólico y abstracto. Una especie de honoris causa, para el viejo pastor en su modesto retiro.

Después de la celebración de sus bodas de oro episcopales, su salud empezó a decaer seriamente debido a su avanzada edad (83 años) y se retiró a su casa de la entonces Calzada Norwalk (hoy calzada Pedro Villegas). Su salud fue empeorando hasta llegar a un estado de semi-inconsciencia que se prolongó durante varios años, falleciendo el 21 de febrero de 1982. Una soberbia estatua del escultor Julián Martínez, se encuentra al inicio del Boulevard que lleva su nombre.

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81.- Armando Chávez Camacho, "Juan Navarrete, un hombre enviado por Dios”, Edit. Porrúa, México 1983, "Juan Obispo de Sonora”, de María Belén Navarrete de Martínez de Castro, Hermosillo. 1999 y "Cuando enmudecieron las campanas y luego replicaron alegres con Navarrete”, de Ángel Encinas Blanco, Hermosillo, 2008.

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