EL RENCOROSO PESQUEIRA





A mediados de 1860 el comandante de la Compañía Presidial de Santa Cruz, don Hilario Gavilondo, se pronunció con las fuerzas de su mando y llegó hasta la Villa de Magdalena proclamando como gobernador al señor Remigio Rivera

Por Gilberto Escobosa Gámez
Fecha de publicacin: 2018-07-09 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Politica

 
 
 

Por Gilberto Escobosa Gámez

De su libro titulado "CRÓNICAS SONORENSES”

A mediados de 1860 el comandante de la Compañía Presidial de Santa Cruz, don Hilario Gavilondo, se pronunció con las fuerzas de su mando y llegó hasta la Villa de Magdalena proclamando como gobernador al señor Remigio Rivera, vecino de ese lugar. Luego se enfrentaron con las tropas gubernamentales en El Rodeo y en San Marcial y se dirigieron a la Zona Yaqui, donde reunieron gran número de indios con los que avanzaron sobre Hermosillo con la intención de tomar la plaza.
 
Gral. Ignacio Pesqueira

El gobernador Ignacio Pesqueira llamó a la Guardia Nacional y al frente de ésta puso al coronel Jesús García Morales quien salió al encuentro de los pronunciados. La batalla se llevó a cabo en un lugar cercano a Villa de Seris, conocido hasta estas fechas como El Buey. Y mientras el combate estaba en su fase más sangrienta, Pesqueira alistaba más contingentes para reforzar a García Morales. Sin embargo, no fue necesario el envío de refuerzos, dado que el mismo día por la tarde se recibió la noticia del triunfo del Gobierno.

El triunfo en El Buey no fue la victoria decisiva, porque a lo largo y ancho del Estado se dejaron sentir nuevas rebeliones de tinte conservador, que en alguna forma pusieron en aprietos al Gobierno. Entonces el gobernador de Sinaloa, don Plácido Vega, deseando ayudar a las autoridades sonorenses, les envió 300 fusiles y les ofreció que si era necesario mandaría tropas para la campaña.

En varias ocasiones Pesqueira había ayudado a Vega durante los cuartelazos conservadores en el Estado de Sinaloa, no solamente enviándole elementos de guerra y soldados, sino yendo él al frente de las tropas para consolidar en aquella Entidad al Gobierno federal. Vega y Pesqueira habían establecido una ayuda mutua en los casos necesarios que fue de gran valor para el juarismo en la región.

Gavilondo y Remigio Rivera fueron vencidos y optaron por salir del Estado y refugiarse en Arizona. Pero el exilio de estos dos hombres no dio a Sonora la paz deseada, ya que continuaron acá y acullá las rebeliones de pequeños grupos de gente conservadora, sin tener un jefe general, que actuaban en forma desarticulada.

En esos días el gobernador Pesqueira tuvo una preocupación más; se estaba incrementando la guerra del Yaqui donde García Morales ocupaba la mayoría de las tropas estatales, al grado de que sólo quedaban en las ciudades de Ures y Hermosillo las suficientes fuerzas para repeler otro cuartelazo más que era esperado en cualquier momento.

Empero, pronto pasó ese peligro y el gobernador reunió a las dispersas tropas que habían luchado contra Gavilondo y Rivera y marchó en auxilio de García Morales, estableciendo primeramente su cuartel general en San Marcial y poco después en Torin, donde entró en acción. Entonces los indios viéndose atacados por dos frentes, solicitaron la paz. Esto sucedió en las postrimerías del mismo año (1860).

Fueron aquellos días muy difíciles para los sonorenses, así que cuando los yaquis solicitaron la paz, los habitantes del Estado respiraron tranquilos y nuevamente se dedicaron a sus ocupaciones habituales, ya que el sur del Estado había tenido que interrumpir el comercio y otros negocios.

Desde 1857 se había demorado la promulgación de la nueva Constitución Política de Sonora, por causa de las continuas rebeliones, y ese período de paz que acababa de llegar fue aprovechado por las autoridades para poner en vigencia ese documento que es el marco legal del Estado. Por tanto, el 13 de febrero de 1861 se promulgó la Constitución, solemnemente y con regocijo en todos los pueblos de la Entidad.

Para hacer motivo de más júbilo la expedición de la Constitución, Pesqueira decretó amnistía para todas las personas que habían participado en rebeliones, con excepción de los principales rebeldes de ese tiempo, que no eran otros que don Manuel María Gándara y sus hermanos don Antonio y don Francisco, don Remigio Rivera, don Manuel V. Sosa, don Pedro Romo y don Wenceslao Toribio.

Don Ramón Corral, en su libro Reseña histórica del Estado de Sonora, señala que fue un craso error de Pesqueira no haber incluido en su amnistía a los Gándara, dejando latente un pleito entre militares-políticos que se prolongaría quince años más, hasta la caída del Imperio.

Durante toda su vida don Ignacio Pesqueira se distinguió por el rencor que sentía hacia sus enemigos políticos, pasión que al través de su vida le acarrearía grandes problemas que también redundarían en perjuicio del Estado.

Empero, de cuando en cuando Pesqueira tenía rasgos de generosidad, como los que tuvo con don Hilario Gavilondo y Remigio Rivera, quienes a pesar de sus ideas conservadoras regresaron al Estado a luchar aliado de los republicanos, recibiendo el perdón del gobernador que pudo haberlos fusilado.

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