EL ROMANCE DEL PADRE KINO (Parte 43)





Constructor de Iglesias y de Pueblos. Cocóspera y Remedios. Como dijimos, suspendidas las expediciones a California, Kino se dedicó a sus misiones, las cuales requerían el trabajo de varios hombres.

Por Cruz G. Acuña
Fecha de publicacin: 2018-07-05 00:00:00

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Constructor de Iglesias y de Pueblos

Cocóspera y Remedios 

Como dijimos, suspendidas las expediciones a California, Kino se dedicó a sus misiones, las cuales requerían el trabajo de varios hombres.

Comenzó entre otras cosas a construir iglesias más grandes para sustituir a las primitivas capillas. En Dolores tenía ya una gran iglesia que era una de las mejores de Sonora. En el mismo trágico año de 1702 empezó las iglesias grandes de Remedios y de Cocóspera. Invitó trabajadores de los pueblos vecinos. Llegaron desde Bac. Vino también el jefe Coro con su gente. Había en aquellos dos pueblos una actividad febril. Hacían adobes; traían pinos desde la sierra; labraban madera, puertas, ventanas, vigas. etc. Kino supervisaba cada semana los trabajos haciendo desde Dolores en viaje semanal de muchas leguas. Pagaba a los obreros con alimentos y ropa. No había otra moneda. Gastó lo equivalente a diez mil "petacones" (pesos) para distribuir quinientas fanegas de maíz, matar quinientos novillos, y comprar tres mil pesos (de aquel tiempo) en ropa.

En enero de 1704, las dos iglesias fueron solemnemente inauguradas. Las fiestas duraron una semana. Fueron invitados los caciques conocidos. Asistieron indios desde el río Colorado, caminando unos cuatrocientos kilómetros. Cantó el coro de Remedios, netamente indígena, lo cual nos indica que el padre andariego no descuidaba las ceremonias externas; y predicó, en pima, el padre Gilg.

Cuando se realizaba la campaña arqueológica para localizar el sepulcro del padre Kino (1965-1966) acompañé a Cocóspera al Profr. Jorge Olvera, del Instituto de Antropología, al Dr. Wasley, de la Universidad de Arizona; y a una rubia norteamericana estudiante de arqueología cuyo nombre no recuerda mi cansada memoria. Íbamos a levantar un plano y a trazar un proyecto de reconstrucción de la antigua iglesia de Cocóspera, que se encuentra en ruinas.

Estábamos convencidos de que aquella iglesia que teníamos delante era una construcción franciscana posterior en unos cien años a la del padre Kino. Pero otros historiadores decían que era la misma que hizo el afamado jesuita. La incipiente polémica se resolvió en favor de las dos opiniones. Mientras examinábamos y medíamos aquellos muros exageradamente gruesos, el profesor Olvera descubrió que aquellas paredes eran dobles y que estaban formadas por el potente muro construido por el padre Kino, y uno menos grueso levantado por los franciscanos como cien años después, en el lado interior, para hacer la iglesia más pequeña.

El Dr. Wasley y yo pudimos comprobar el descubrimiento constatando que el muro interior cubría las ventanas y las puertas hechas en el muro exterior. Por lo tanto, la actual iglesia ruinosa de Cocóspera es obra de Kino y también de los franciscanos. En otras palabras, los muros levantados por Kino en 1702-1704, aún están en pie y son, tal vez, los únicos muros completos donde podemos venerar las huellas de las manos de Kino. Sería una lástima que la incuria, la ingratitud o el olvido los acabaran de destruir.

Después de terminar los templos de Cocóspera y Remedios, el padre constructor se dirigió, con su compañía de albañiles, carpinteros, herreros, hortelanos y rancheros, a construir las iglesias grandes y a organizar los pueblos de Magdalena, Cíbuta, Imuris, Búsanic, Sáric, Pitiquito, Tubutama y Caborca.

En el verano de 1706 el Visitador, que ahora es el padre Píccolo, le pide un informe sobre sus misiones y le pregunta cuántos misioneros necesita. La respuesta del padre Kino nos da un buen resumen de los pueblos organizados y de las iglesias construidas por él hasta 1706.

Dolores, Remedios y Cocóspera están bajo el cuidado directo del mismo Kino, San Ignacio, Imuris y Magdalena, al cuidado de Campos. Tubutama, Santa Teresa y Oquitoa, atendidos por el también italiano Minutuli.

Los puntos que siguen, ya tienen lo necesario: casa, iglesia, siembras, rancho y caballada; pero requieren al menos cinco misioneros distribuidos así: 

1.- Caborca, Pitiquito, San Valentín; 2.- Santa María (Sta. Cruz), San Lázaro y Bacoancos; 3.- Búsanic, Sáric y Aquimuri; 4.- Bac, San Agustín (Tucsón) y Santa Rosalía; 5.- Quíburi, Huachuca y Santa Cruz (en el San Pedro, donde está Coro).

Total, 24 fundaciones enumeradas en este documento. Sabemos además que había hecho casi lo mismo en Guébabi, Tumacácori, Sonoita, Tucubavia, Síboda, Ootcam, Atil y en otras rancherías que suman por todas tal vez unas dieciséis. Si algún lector ha tratado de construir una iglesia, un pueblo, un rancho o una labor agrícola, sabrá comprender lo que el trabajo del padre Kino representa.

EL ROMANCE DEL PADRE KINO





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