¿A QUÉ LE LLAMAMOS "EDUCACIÓN MEXICANA”?      





En nuestro país, el referente para entender la educación cotidiana básica era, hasta hace unos años, el Programa Nacional (o Sectorial) de Educación. A partir del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica y Normal, de 1992, cada estado fue presentando

Por Rafael Alberto Páez Castelo
Fecha de publicacin: 2018-06-12 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Opinión y Sociedad



Rafael Alberto Páez Castelo      
                                 
En nuestro país, el referente para entender la educación cotidiana básica era, hasta hace unos años, el Programa Nacional (o Sectorial) de Educación. A partir del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica y Normal, de 1992, cada estado fue presentando documentos denominados "Programas Estatales de Educación", en los cuales se presentaba la "oferta” educativa estatal, muchas veces sin conexión alguna con el documento rector nacional, aunque en los documentos quede escrito que sí.

Obedeciendo a perfiles partidistas, a ideologías políticas o a modas y acontecimientos técnico pedagógicos de avanzada, las entidades federativas muestran sus prospectivas de desarrollo educativo a través de planteamientos "innovadores”, con propuestas y programas estatales y con una visión de la educación de acuerdo a las propuestas de campaña, o a ideales de desarrollo hacia un futuro prometedor y vencedor de los principales indicadores educativos nacionales, en teoría.

Igualmente, después de redactar y dar a conocer los programas sectoriales de educación, en acuerdo en aquel entonces con el SNTE y con otras organizaciones, se fue entrando en un proceso de inhabilitación del programa sectorial y se avanzó hacia acuerdos "intermedios” que han venido a desplazar a los documentos rectores. Nos referimos, por ejemplo, en 2002, al Compromiso por la Calidad de la Educación, firmado por la SEP y el SNTE, además de otras organizaciones e instituciones. Posteriormente, en el 2007, la firma de la Alianza por la Calidad de la Educación, vino a desplazar y prácticamente a ocultar el Programa Sectorial de Educación calderonista. Y desde 2013 se fue avanzando con una nueva reforma educativa.

En este sentido, dicha tendencia se repite en los estados, es decir, el desplazamiento del programa estatal por un programa intermedio. Un ejemplo lo es, en este caso, el Sonora Educado y su mediático e inexistente Programa de Transformación Educativa, desplazando y desapareciendo prácticamente al Programa Estatal de Educación y no teniendo relación alguna con el Plan Estatal de Desarrollo. El decir que "todo es gratis" en la educación sonorense, equivale a entender que cada día será mucho más cara para los pagadores de impuestos en la entidad. El sistema tiene atrapados logísticamente a los ciudadanos, a través de estrategias aparentemente de apoyo.

Entonces tenemos, a manera de "tensión”, un modelo educativo nacional o estatal "sobrepuesto”, además de  "tendencias” hacia modelos educativos estatales, en cuanto a la forma de redacción de sus documentos, además de estilos en la forma de recabar información para elaborar tales documentos. A lo anterior debemos agregar la constante modificación de la Ley General de Educación, a través de iniciativas de reforma propuestas por el presidente de la república y por los diferentes diputados y senadores de los distintos partidos políticos en las diversas legislaturas. Tales reformas deben entenderse desde el ámbito federal y el ámbito estatal.

De esta manera, el resultado final es una mezcla de políticas de "insumo” (Andere, 2003), producto generalmente de las propuestas de campaña con intenciones de obtención de voto, además de planeaciones estratégicas y políticas de "fondo”, con innovaciones educativas y ajustes a la Ley General de Educación y las Leyes Federales y Estatales correspondientes. Pero, una verdadera reforma en el plano pedagógico y vocacional, todavía no se ve aceptada y adecuada para el beneficio de alumnos, maestros y padres de familia.

La Reforma Educativa 2013 viene a provocar que esta serie de distorsiones de la planificación sectorial educativa toque su fondo y nos lleve a preguntarnos: ¿De qué se trata realmente la educación en México? ¿Quién manda realmente en los asuntos educativos? ¿Los partidos políticos, los organismos internacionales, los gobernantes en turno, los sindicatos, los grandes empresarios, la iglesia, la sociedad, los maestros o los alumnos?  Así, la "educación mexicana” se matiza, por si algo faltase, con las aportaciones de organismos analizadores de la misma, con fotografías, películas y videos de la "realidad educativa” en México y con propuestas de cambio desde perspectivas empresariales, académicas, o desde puntos de vista de organismos internacionales. (OCDE, UNESCO, OEA, Mexicanos Primero, entre otros).

Además, cada organismo incorpora sus tendencias al plan sectorial a través de acuerdos de "alto nivel", producto del esfuerzo de los "sicarios educativos" que definen las verdaderas líneas de formación de los mexicanos. La educación basada en competencias, la imposición de las nuevas tecnologías, la incorporación obligatoria de modelos de tiempo completo, con inglés y nuevos esquemas de nutrición escolar, junto con supuestos nuevos modelos de enseñanza-aprendizaje, la enclaustración de los trabajadores de la educación, políticas todas de origen externo, nos indican que la "educación mexicana" no tiene ya nada de mexicana. De tal manera que resulta difícil poder afirmar con precisión cuál es la verdadera política educativa nacional. Cuáles son los objetivos generales y específicos de nuestro ámbito educativo y cuál es el camino real que se sigue en esta materia a nivel nacional. En pocas palabras, de esa manera, debemos preguntarnos, ¿cuál es el verdadero programa rector en materia educativa en México?

Nuestra educación salta de propuesta en propuesta y vive en la inestabilidad permanente, pudiendo opinar que la modernidad líquida (Bauman, 1999) de los cambios constantes, de las incertidumbres, está superando a la modernidad sólida de un eje rector permanente y sostenible a lo largo de los años de los regímenes de gobierno. El objetivo de nosotros, los docentes, debería ser el de identificar el nivel de alejamiento de las políticas educativas estatales en relación con el programa sectorial educativo, con el fin de llegar a caracterizar el modelo educativo nacional vigente, desde:

•    Tendencias en la conformación de los programas educativos estatales.

•    Interferencia y tensión de los programas intermedios.

•    Intervención de las reformas legislativas.

•    Diseño de estrategias para buscar votos en las próximas elecciones.

•    Tendencias y tensiones en la construcción de la política educativa mexicana.

La preocupación mayor actual de la SEP no parece ser el crear un nuevo ser humano mexicano a través de la educación, sino busca que los estados no se roben el recurso federal educativo (FAEB, entre otros), como lo percibimos en nuestra entidad y que se tenga un esquema "transparente" en el uso de los recursos federales para la educación local. Si se aprende bien o no en las escuelas, ya será analizado en su momento. Lo importante es que los gobernadores no se pasen de lanza y el FAEB y los demás recursos de los programas educativos se apliquen en lo que se deben aplicar, no en campañas electorales, en programas no educativos, en publicidad de los supuestos "logros" alcanzados o en engordamiento de los bolsillos de los servidores públicos.

Por otra parte, la recuperación de la rectoría del estado en educación es un tema que nos lleva a pensar en que será bueno si la rectoría la dejan de tener los consorcios privados, los grupos de poder político, entre otros, y no sólo el SNTE como se nos ha hecho creer a los docentes y a la sociedad. Que la rectoría la asuman los docentes en el aula sería lo ideal. Porque no existe ya una "educación mexicana" propia, real, verdaderamente orientada a formar seres humanos acordes con su esencia social, con sus orígenes de antaño o con una proyección de cambio en su nación, porque las naciones tampoco existen ya, hoy solo existe el poder de las grandes empresas y los bloques de control mundial. Hoy no existe un sistema educativo real, sino que en nuestras escuelas existe un sistema de administración de programas no educativos, de cooptación y de acumulación de acciones formativas de consumidores y de mano de obra para el universo comercial actual. Y está bien, esa es nuestra realidad.

Pareciera que la educación no puede ni debe servir para formar filósofos solidarios, amigos, gente luchadora y trabajadora, seres honestos y dignamente enfocados al "bien común", sino que debe servir para formar seres competitivos, indisciplinados, capaces de apropiarse de los mecanismos de control y de poder que le permitan alcanzar niveles de bienestar económico y social superior, independientemente de los caminos que se sigan para ello. El asunto es aprender a ganar dinero de la manera que sea, sin importar las leyes o los reglamentos generados para controlar este mundo basado en el único Jefe que nos alienta desde hace miles de años: El dinero.

Y en esta lucha, solamente saber leer, escribir y contar, es necesario para operar computadoras en sus diversas modalidades. El siguiente paso lo debe dar el usuario, es decir, una vez que termine el tercer o cuarto grado de primaria, ya se puede ir preparando para aprender a acumular dinero, sin necesidad de seguir yendo a la escuela. Pues, de seguir haciéndolo, se va a empezar a dar cuenta de que lo mandan a la escuela para permitir que sus padres trabajen o descansen sin tanto pendiente de estarlos cuidando en casa, de tal manera que, a media secundaria, los estudiantes se empiezan a preguntar ¿para qué vengo a la escuela si puedo aprender en la casa todo esto y sin tanto enojo en contra de los maestros y de mis compañeros de aula, sin tener que andar soportando el bullying y sin tener que levantarme tan temprano o acostarme tan tarde haciendo tareas sin sentido, aguantando regaño tras regaño si no lo hago?

Las escuelas ya no tienen una función de control ideológico, ya no es necesario "aplacar" jóvenes inconformes dentro de las aulas, es decir, los estudiantes ya no reclaman justicia o igualdad social, ya no se emocionan pensando en armar una nueva revolución o un nuevo sistema social, ya no generan un nuevo 2 de Octubre, realmente olvidado, sino que los centros educativos se han convertido en espacios de individualización y querella lenta y pospuesta para adherirse al sistema de consumo comercial, de competencia laboral, de deserción escolar, para aspirar a alcanzar logros en la acumulación de dinero en cualquiera de sus modalidades. Cada ciudadano vive un debate interno al preguntarse ¿para qué sirve la educación... qué se logra en las escuelas? Por su parte, los docentes nos andamos preocupando por lo que viene de la reforma educativa y, mientras tanto, en lo que se aplica la Ley del Servicio Profesional Docente, nos estamos preguntando:

¿Qué va a pasar con los escalafones? ¿Qué clase de Carrera Magisterial viene? ¿Qué va a pasar con los comisionados en SEC? ¿Cuál será el verdadero papel del SNTE? ¿Qué voy a hacer si pierdo mi plaza? ¿Si mejor repruebo adrede para irme a descansar a un puesto administrativo, me va a ir mejor? ¿Qué mecanismos de análisis y construcción de propuestas e iniciativas estatales va a haber en Sonora con respecto a la reforma educativa y por qué la SEC no informa de nada en este aspecto?

Pero difícilmente nos preguntamos: ¿Cómo puedo formar mejor a mis alumnos? ¿Cómo puedo manifestar que ellos, sus familias y maestros, son los que realmente se ganan los primeros lugares en educación y no los funcionarios y gobernantes que nos quieren vender la idea de que ha sido sólo por ellos? Una medida al respecto puede ser el formar equipos de análisis al margen de las instituciones y de los esquemas de capacitación laboral, para ir pensando en la manera en que los docentes podemos enfrentar y vencer la coyuntura actual e ir perfilando un futuro mejor para nuestra labor profesional y para una educación verdaderamente al servicio del pueblo y, por supuesto, de nuestros estudiantes. Esperamos que en el supuesto: "Otro Sonora ¡Ya!”, se vean acciones orientadas a la verdadera mejora del proceso de formación del estudiante en las aulas y en su núcleo familiar, con escuelas limpias y bien arregladas, sin ya andar prometiendo sin cumplir, uniformes, transporte y primeros lugares gratis. Lo bueno es enemigo de lo mejor. Buscar votos será bueno a través de promesas mediáticas, y gane quien gane a nivel nacional, estatal y municipal, deberán reestructurar la educación para exaltar la vida de cada estudiante y de cada docente. Y así, alcanzar en los hechos y en el desarrollo de cada ciclo escolar un verdadero sentido de responsabilidad y transparencia en el manejo educativo estatal que nos lleve a un perfil digno y saludable, justo y honorable del estudiante sonorense, sin duda, será mejor.

Referencias:

ANDERE, Eduardo. La Educación en México: un fracaso monumental. ¿Está México en riesgo? Editorial Planeta Mexicana: Temas de Hoy. México DF. 2003.

BAUMAN, Zygmunt. Modernidad líquida. Buenos Aires. Fondo de Cultura Económica. 1999.

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