EL TURISMO ESPACIAL YA ESTÁ CERCA (SI ERES MULTIMILLONARIO)





Varias empresas desarrollan cápsulas para viajes privados fuera de la Tierra, con cocteles, diseños retrofuturistas y, claro, wifi. Hacer un viaje de estos "solo" cuesta 55 millones de dólares.

Por New York Times América
Fecha de publicacin: 2018-06-11 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Opinión y Sociedad



-Varias empresas desarrollan cápsulas para viajes privados fuera de la Tierra, con cocteles, diseños retrofuturistas y, claro, wifi. Hacer un viaje de estos "solo" cuesta 55 millones de dólares.

Por Sheila Marikar
11 de junio de 2018
NEW YORK TIMES
http://www.nytimes.com/es/

HOUSTON — En una era en la que las personas privilegiadas buscan constantemente experiencias con las cuales obsesionarse para publicar en sus redes sociales, el espacio sí que es la frontera final; un lujo que solo puede pagar el uno por ciento del uno por ciento. Brad Pitt y Katy Perry son algunos de los que, según reportes, han desembolsado 250.000 dólares para viajar en una de las naves espaciales de Virgin Galactic, propiedad de Richard Branson, impávidos ante una prueba de vuelo realizada en 2014 en la que la nave se estrelló y un piloto murió.

Ahora una empresa llamada Axiom Space les está dando a los que tienen montones de dinero y un espíritu aventurero algo nuevo que desear: el prospecto de un viaje de ocho días al espacio, lleno de lujos, aunque no totalmente cómodo, y que cuenta con algo del esplendor de la NASA.

Hace poco, en su oficina con alfombra gris, Mike Suffredini —veterano de la NASA, nativo de Houston y director ejecutivo de Axiom Space— se detuvo frente a un compartimento de madera del tamaño de una cabina telefónica.

Era un modelo de una cabina que será parte de una estación espacial comercial, de las primeras de su tipo, que Axiom construye: una mezcla de hotel boutique, campamento espacial para adultos y centro de investigación del calibre de la NASA diseñado para sobrevolar la Tierra a aproximadamente 400 kilómetros.

Axiom contrató a Philippe Starck, el diseñador francés que le ha dado estilo a todo tipo de cosas, desde habitaciones de hoteles de lujo y monitores de bebé, hasta el decorado del interior de estas cabinas espaciales. En su diseño, Starck forró las paredes con una tela color crema parecida a la gamuza acolchada y con cientos de pequeñas luces LED que brillan con varios tonos según el momento del día y el lugar en el que se encuentre la estación espacial respecto de la Tierra.

"Mi visión es crear un huevo cómodo y amigable en el que los muros sean muy suaves y estén en armonía con los movimientos del cuerpo humano en la gravedad cero”, escribió Starck en un correo electrónico, y señaló que el efecto deseado era "un primer acercamiento al infinito. El viajero debe sentir que flota en el universo a través del cuerpo y la mente”. Ser uno con el cosmos, pues.

En la NASA, Suffredini pasó una década como gerente de la Estación Espacial Internacional (ISS, por su sigla en inglés), el centro de investigación que lleva veinte años en la órbita baja de la Tierra. Esto le da cierta ventaja a Axiom por encima de Branson, con Virgin, y Jeff Bezos, el fundador de Amazon, quien encabeza el proyecto Blue Origin (la mayoría de los sesenta empleados de Axiom también provienen de la NASA). O, por lo menos, así lo cree Suffredini.

"Los chicos que están a la cabeza de Blue Origin, al igual que Virgin Galactic, irán a la frontera con el espacio… no llegarán a órbita”, comentó. "Están creando una buena experiencia. Te da cerca de quince minutos de microgravedad y puedes ver la curvatura de la Tierra, pero no tendrás la misma experiencia que cuando ves la Tierra desde arriba y pasas tiempo reflexionando, contemplando”.

Y, claro, publicando en Instagram.

"Habrá wifi”, dijo Suffredini. "Todos estarán en línea: podrán hacer llamadas, dormir, asomarse por la ventana”.

Quizá será tan lindo que querrán quedarse ahí.

LO BÁSICO: EL COSTO Y LA CLAUSTROFOBIA

La estación que diseñó Starck supuestamente se inaugurará en 2022, pero Axiom dice que pueden comenzar a poner en órbita a los viajeros curiosos desde el año 2020. (Nota: Casi todo lo relacionado al espacio usualmente se atrasa años o décadas). Ahí aquellos viajeros tendrán que arreglárselas para abordar desde un espacio comparativamente menos chic, la Estación Espacial Internacional, la cual trabaja con Axiom y otras empresas de posibles estaciones espaciales comerciales.

La estación de Axiom puede albergar a ocho pasajeros, incluido un astronauta profesional. Cada uno pagará 55 millones de dólares por la aventura, que incluye quince semanas de capacitación; gran parte de esta se dará en el Centro Espacial Johnson de la NASA, a diez minutos en auto desde la sede de Axiom. Hasta ahora, tres personas se han apuntado para dar esa capacitación en tierra firme, cuyo precio inicial es de un millón de dólares, comentó Suffredini, aunque rechazó nombrarlas. El viaje inaugural tan solo costará 50 millones de dólares. "¡Es una ganga!”, dijo.

"La mayor parte del costo se debe a los traslados de salida y de regreso”, continuó Suffredini. "Los viajes en cohetes espaciales son costosos. Sabes que la gente” —es decir, los competidores— "no sabe de qué habla cuando menciona precios sustancialmente menores a los que hemos fijado nosotros”.

En la carrera terrestre para llegar al espacio, por así decirlo, Aurora Station, un hotel espacial de lujo que está construyendo otra empresa aeroespacial con sede en Houston, Orion Span, anunció en abril que cobraría 9,5 millones de dólares a cada pasajero por un viaje de doce días, pero no mencionó el costo de la transportación en cohete de ida y de regreso.

Más allá del costo, los requisitos incluyen tener 21 años o más —no hay límite de edad— y aprobar el examen médico, que se llevará a cabo antes de que comience el resto de la capacitación, así como pruebas mentales y de entereza, como girar en una centrifugadora humana (los videos de YouTube por sí solos ya causan mareo). "No solo experimentas diversos niveles de fuerza gravitacional, sino que te ponen en un contenedor… Si padeces claustrofobia, ese es el lugar donde más la sufrirás”, dijo Suffredini. "Cerca de la mitad de la gente que vuela se marea durante los primeros dos o tres días. Estar con nosotros ocho días te da la oportunidad de superarlo. Si no te mareas, ¡tendrás todo este tiempo!”.

Se requerirá que los invitados de Axiom usen un traje espacial de la NASA para el viaje en cohete de ida y de regreso a la estación (consiste en un torso de fibra de vidrio y un tubo para consumir pequeñas cantidades de agua, además de un pañal). Axiom también está en charlas con una casa de moda europea de lujo, que también rechazó nombrar, la cual diseñará un traje casual que los viajeros puedan usar una vez que aborden. "Estarán ajustados a cada persona y podrán personalizarse con su propio logo si así lo quieren”, dijo Gabrielle Rein, la directora de mercadotecnia de Axiom. "Es un recuerdo muy especial y parte de la experiencia de lujo”.

ACAMPADO DE LUJO, A 400 KILÓMETROS DE ALTURA

Para entender la escala de los planes de Axiom, ayuda saber que los astronautas la han pasado algo mal allá arriba hasta ahora. El Centro Espacial Johnson contiene un modelo tamaño real de la ISS, cuyo interior beige y monótono está forrado con agarraderas grises lisas para mantener fijas las cosas y a las personas, lo cual es necesario debido a la falta de gravedad. No hay regaderas.

"Para las pocas personas que han entrado en órbita como turistas, esta no ha sido una experiencia de lujo; más bien ha sido como ir a acampar”, dijo Suffredini. La estación de Axiom también tendrá agarraderas, pero no serán grises: gracias a Starck estarán chapadas de oro o envueltas en un cuero muy suave, como el del volante de un Mercedes. Las cabinas privadas de Axiom tendrán pantallas para ver Netflix y relajarse —no hay mucho que hacer allá arriba, aunque salir a dar un paseo espacial es una posibilidad— y habrá una enorme cúpula con muros de cristal para reunir a los viajeros y disfrutar de una vista más panorámica de la Tierra, quizá con una bebida.

"El vino y los cocteles funcionan bien”, dijo Michael Baine, el ingeniero en jefe de Axiom. "La cerveza y las bebidas carbonatadas no son prácticas. No se cuenta con la gravedad necesaria para separar el dióxido de carbono en tu estómago, y eso causa mucha inflamación”.

Para remediar la falta de regaderas, a los pasajeros les convendrá llevar desodorante. "Hay un compartimento de productos de higiene donde será posible darse una especie de baño con esponja”, dijo Suffredini.

Suffredini, que tiene 59 años, se retiró de la NASA en 2015. El año siguiente lanzó Axiom, que ha recaudado más de 10 millones de dólares en financiamiento hasta ahora.

"Nos hemos reunido con sus ingenieros, hemos visto sus planes, contratamos expertos en el campo que les han hecho preguntas y han entrado en detalles”, dijo Lisa Rich, una fundadora de Hemisphere Ventures y una de las primeras inversionistas de Axiom. "Todo indicó que había luz verde y teníamos que involucrarnos temprano”.

La vida profesional de Suffredini ha girado en torno al espacio. "Yo era como todos los que vieron a Neil Armstrong caminar en la Luna y decidieron que la NASA era genial y que quería trabajar ahí”, dijo. Sin embargo, aunque ha supervisado muchas misiones, él no ha estado en órbita y no tiene planes de ver la estación de Axiom. ("Tendríamos que arreglar quién cubriría mis costos”, objetó).

Aun así, Suffredini cree que Axiom es un paso necesario para continuar con el desarrollo y la investigación científica en el espacio, lo cual considera crucial para la supervivencia de nuestra especie. Su empresa quizá satisfaga a los ricos que buscan aventuras emocionantes, pero insiste en que su proyecto tiene aspiraciones más allá.

"Si solo vas de visita y regresas, no eres un pionero, no estás abriendo camino”, dijo. "Debes abrir camino”.

Los pioneros en este caso incluyen a los países que aún deben enviar a alguien al espacio (una organización alemana que busca poner en órbita a la primera mujer astronauta está en charlas con Axiom) o a investigadores de ciencias de materiales y biólogos que intentan entender cómo se adapta el cuerpo humano afuera de la atmósfera de la Tierra. También, quizá, Tupperware.

"Están interesados en trabajar con nosotros”, dijo Suffredini, "probando distintos tipos de contenedores para ver cómo puedes cocinar con ellos de una manera más o menos limpia. Pero con esta idea, esta gran idea que tenemos, eso implica limpiar platos y el microondas, ¿y quién quiere hacer eso? Si es así pronto estaremos volando con un mayordomo en cada tripulación”.

@nytimesES

Publicación por cortesía de NEW YORK TIMES en español

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