AQUELLA MITAD DEL SIGLO XX





Como mis estudios primarios transcurrieron en esta precisa mitad del siglo, creo conveniente y recreativo realizar un vuelo de p√°jaro sobre tiempos tan importantes e interesantes, juzgados mejor ahora por las consecuencias, sean frutos o tragedias, que hoy saboreamos o lamentamos.

Por Héctor Rodríguez Espinoza
Fecha de publicaciůn: 2018-06-07 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Historia



Héctor Rodríguez Espinoza

I. LA EMERGENCIA DE LA JUVENTUD GOBERNANTE. JOHN FITZGERALD  KENNEDY Y FIDEL CASTRO

Como mis estudios primarios transcurrieron en esta precisa mitad del siglo, creo conveniente y recreativo realizar un vuelo de p√°jaro sobre tiempos tan importantes e interesantes, juzgados mejor ahora por las consecuencias, sean frutos o tragedias, que hoy saboreamos o lamentamos.

Este per√≠odo ha sido considerado ni m√°s ni menos decisivo que los precedentes. En efecto, terminada la segunda guerra mundial, otro de sus resultados fue que barri√≥, de todos los pa√≠ses beligerantes, a una generaci√≥n entera, la que durante la contienda ten√≠a entre 18 y 35 a√Īos. En los a√Īos siguientes no hab√≠a gente joven para gobernar, para dirigir, para actuar. Fue hasta finales de la d√©cada que los nietos pidieron y tuvieron la palabra, surgiendo un rejuvenecimiento. Si la d√©cada siguiente fue la de la juventud, √©sta naci√≥ en los cincuenta.

Entre otros protagonistas, considerada como la¬† cuarteta caracter√≠stica de las tendencias liberalizadoras de aquellos a√Īos, predominaron: el septuagenario Cardenal Roncalli, quien el 28 de octubre de 1958 fue elegido Papa, patriarca de Venecia, proclamado el 5 de noviembre, Juan XXIII, el Papa bueno, el de "la vida es un banquete en la que est√°n invitados todos‚ÄĚ, realizando el Concilio Vaticano II, con el fin de emprender una aut√©ntica reforma de la iglesia; el cincuent√≥n, temperamental y gesticulante l√≠der de la URSS,¬† autor de la iniciativa de la coexistencia pac√≠fica, Nikita Krushev; el joven y atractivo dem√≥crata, quien era uno de los cuatro hijos del patriarca¬† y ex embajador de Roosevelt, Joe Kennedy,¬† el nominado por el Partido Dem√≥crata en 1959 y electo en 1960, John Fitzgerald Kennedy; y el tambi√©n joven ex alumno de un Colegio de Jesuitas, m√©dico graduado en la Universidad de La Habana, posgraduado en la UNAM, quien fragu√≥ y escal√≥ hacia el gobierno de su patria antillana con una peque√Īa guerrilla de 82 expedicionarios desde las costas mexicanas, Fidel Castro Ruz.

II. LA GUERRA FR√ćA. El furor del senador Joe McCarthy, atizador de la llamada cacer√≠a de brujas.

El 12 de marzo de 1947 se había iniciado la llamada guerra fría, no declarada, entre las superpotencias URSS y EU, con la Doctrina Truman para la ayuda de Grecia y Turquía, la intervención en Corea e Indochina, ante y contra el avance del comunismo. En EU se vivió un clima de neurosis, ira, insoportabilidad e histeria resistencial, desde que tuvo conocimiento de que la URSS también poseía la bomba atómica.

Gran actividad fue desplegada por la Agencia Central de Inteligencia -la temible CIA- y el Comit√© del Senado contra actividades antinorteamericanas, presidido por Joe McCarthy. La frase "el miedo como coartada de la historia‚ÄĚ, se confirm√≥ el 19 de junio de 1953 con la ejecuci√≥n, en la silla el√©ctrica, del penal de Sing Sang, del matrimonio Julius¬† y Ethel Rosenberg, acusados de espionaje a favor de la URSS. Seg√ļn conclusi√≥n del Juez Irving Kaufman, la pareja hab√≠a entregado al vicec√≥nsul sovi√©tico en Nueva York, en septiembre de 1945, los datos t√©cnicos del artefacto estallado en Nagasaki.

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IMAGEN: Julius y Ethel Rosenberg, separados por pesada cerca cómo vivían en la Corte de U.S., después de haber sido encontrados culpables por el Jurado.

La Revista Triunfo consign√≥: "√Čste es uno de los casos que m√°s esc√°ndalo causaron en la Am√©rica de los a√Īos cincuenta, el pa√≠s dominado por el furor del senador Joe McCarthy, atizador de la llamada cacer√≠a de brujas, animador fan√°tico del Comit√© de Actividades Antinorteamericanas. La condena levant√≥ protestas en todo el mundo: comisiones c√≠vicas, partidos pol√≠ticos, asociaciones humanitarias, personalidades, entre las que no falt√≥ la petici√≥n de indulto de P√≠o XII. Seg√ļn las actas del proceso... se prob√≥ que el matrimonio Rosenberg ... entreg√≥ una importante selecci√≥n de microfilmes referentes a la bomba at√≥mica de Nagasaki. Pero uno de los argumentos decisivos de los impugnadores del proceso fue que la polic√≠a no hab√≠a encontrado ninguna prueba concluyente de tales acusaciones y que las declaraciones de los testigos fueron conseguidas mediante coacci√≥n. Fuera de los Estados Unidos se vio claro el alcance pol√≠tico del proceso exponente de la tensi√≥n culminante de la guerra fr√≠a. En el interior del pa√≠s revest√≠a, adem√°s, una complejidad racista, al tratarse los acusados principales de jud√≠os.‚Ä̬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬†

III. CARYL CHESSMAN. "Un precio muy alto para aprender qué es la ley y la civilidad".

Por otros delitos del fuero com√ļn, un presunto homicida judicialmente reincidente, Caryl Chessman, el asesino de la l√°mpara roja,¬† esper√≥ durante a√Īos en la celda de los condenados a muerte, que efectivamente le lleg√≥ sentado, pero en una silla el√©ctrica.

Caryl_Chessman

IMAGEN: Caryl Chessman

(El Clar√≠n, el martes 02 de mayo de 2000 record√≥: CASOS QUE HICIERON HISTORIA / EL "BANDIDO DE LA LUZ ROJA": A 40 A√ĎOS DE LA EJECUCION DE CARYL CHESSMAN EN LA C√ĀMARA DE GAS. El delincuente que fue bandera contra la pena de muerte. Entre la condena y la ejecuci√≥n pasaron casi 12 a√Īos, durante los que el mundo debati√≥ sobre la pena capital.¬† Durante toda la d√©cada del 50, Caryl Chessman fue una bandera viviente contra la pena de muerte. Entre otros, se solidarizaron con su causa Eleanor Roosevelt, Pablo Cassals, Aldous Huxley, Ray Bradbury, Norman Mailer, Billy Graham, Robert Frost y hasta la UNESCO, que envi√≥ un pedido de indulto al presidente de los Estados Unidos, Dwight Eisenhower.

El 2 de mayo de 1960, d√≠a en que lo ejecutaron en la c√°mara de gas de la prisi√≥n de San Quint√≠n, un grupo de estudiantes camin√≥ 30 kil√≥metros en se√Īal de protesta. Y frente a la c√°rcel se encendi√≥ la antorcha de la vida. La ejecuci√≥n comenz√≥ a las 10 horas, 3 minutos, 45 segundos y termin√≥ a las 10 horas, 12 minutos. En ese lapso, en Lisboa apedreaban la Embajada de EE.UU.; en Estocolmo, una manifestaci√≥n protestaba frente a la sede diplom√°tica de ese pa√≠s; en Mil√°n, un enfurecido italiano escup√≠a al primer turista estadounidense con que se cruzaba en se√Īal de repudio y hasta en Montevideo se reunieron frente a la casa del embajador para quejarse. Pero nada detuvo las pastillas de cianuro cayendo sobre el balde de √°cido sulf√ļrico en el cuarto octogonal pintado de verde, en el que Chessman se hab√≠a dejado amarrar mansamente. Gui√Ī√≥ el ojo a los periodistas conocidos, recost√≥ la cabeza hacia atr√°s e inhal√≥ el gas letal de aroma dulz√≥n. Ya inconsciente, su cabeza cay√≥ sobre el pecho, sus ojos se dieron vuelta y muri√≥.

Al d√≠a siguiente, su ejecuci√≥n ocup√≥ las primeras planas del mundo entero, incluida la Argentina. La mayor√≠a de los medios no dud√≥ en repudiar abiertamente la ejecuci√≥n. Hasta un editorial del New York Times explic√≥ que el Chessman ejecutado no era el mismo que hab√≠a sido condenado, habiendo pagado "un precio muy alto para aprender qu√© es la ley y la civilidad". Una larga lucha. Conocido como "el delincuente de la luz roja", porque llevaba una sirena policial en el techo de su auto para confundir a sus v√≠ctimas en las rutas de California, Chessman logr√≥ aplazar su muerte once a√Īos, diez meses y siete d√≠as. Antes de la ejecuci√≥n hab√≠a tenido ocho citas fijadas con el verdugo que se pospusieron por recursos judiciales. Y la cita final tambi√©n iba a posponerse, pero la secretaria de un juez dispuesto a otorgar un aplazamiento de una hora para una nueva revisi√≥n disc√≥ mal el n√ļmero de la c√°rcel. Cuando se comunicaron, la ejecuci√≥n hab√≠a comenzado.

Durante los a√Īos que Chessman evit√≥ ser ejecutado, 93 hombres y una mujer, Barbara Graham, sufrieron la pena capital en Estados Unidos. La larga espera, combinada con una pel√≠cula, varios documentales, cuatro libros escritos en la c√°rcel y cientos de entrevistas convirtieron su caso en el centro de un debate sobre la pena de muerte que lleg√≥ hasta nuestro pa√≠s, donde jueces y abogados polemizaron.

Su libro m√°s exitoso, "Celda 2455. Pasillo de la muerte‚ÄĚ, vendi√≥ medio mill√≥n de copias. Con los 150 mil d√≥lares recaudados (una fortuna en aquella √©poca) coste√≥ la campa√Īa legal que dirig√≠a desde su celda e incluy√≥ m√°s de 50 apelaciones, un equipo de abogados y hasta detectives privados para investigar los cr√≠menes por los que hab√≠a sido condenado. Si bien firm√≥ una confesi√≥n frente a la polic√≠a, Chessman siempre se declar√≥ inocente y asegur√≥ que lo hab√≠an torturado para que se inculpara. Sus √ļltimas palabras al alcaide de la prisi√≥n, a quien gan√≥ en su causa contra la pena capital, fueron: "No soy el bandido de la luz roja‚ÄĚ.

"Mentalidad sexual retorcida.‚ÄĚ Seg√ļn Chessman, "el bandido de la luz roja era un aficionado chapucero con mentalidad sexual retorcida y no criminal profesional y fr√≠o calculador‚ÄĚ, como √©l se consideraba. Sin embargo, un jurado compuesto de once mujeres y un hombre no le crey√≥. El 25 de junio de 1948 fue condenado por robo y dos secuestros seguidos de abuso sexual. Tres cortes, incluyendo la Corte Suprema, mantuvieron la condena. Uno de esos cr√≠menes fue abusar s√°dicamente de Mary Alice, una chica de 17 a√Īos que hab√≠a egresado poco antes de la escuela cat√≥lica para ni√Īas y estudiaba en la Escuela Superior de la Inmaculada Concepci√≥n para convertirse en monja. Luego del ataque, Mary Alice perdi√≥ el juicio y termin√≥ en el manicomio de Camarillo.

Apuesto, tranquilo, inteligente y educado a fuerza de horas de lectura, Chessman med√≠a un metro noventa y pesaba 90 kilos. En prisi√≥n le√≠a un libro por d√≠a y hac√≠a dos horas de ejercicios. Su √ļltima cena fue hamburguesa con papas fritas y chocolate caliente, su bebida predilecta. Se la llevaron a las 16.30 del 1 de mayo. Pidi√≥ repetirla. Como el √ļltimo deseo de un condenado a muerte no se niega, se la volvieron a llevar a la medianoche.

El ciudadano Ram√≥n J. Sender registr√≥: "La √ļnica vez que yo he enviado un telegrama a un pol√≠tico fue cuando anunciaron que iban a matar a Chessman en la prisi√≥n de San Francisco. Le envi√© al gobernador un telegrama diciendo: Si no indulta usted¬† a Chessman, no ser√° usted reelegido gobernador¬† en las elecciones pr√≥ximas. Esa reelecci√≥n es muy importante para un pol√≠tico, ya que ser gobernador de California es como estar en la antesala de la Presidencia de los Estados Unidos, nada menos. Y no lo indult√≥ el gobernador. Y chessman muri√≥. Y el gobernador no fue reelegido. Como yo le hab√≠a anunciado. ¬ŅPor qu√© ped√≠ su indulto? Primero, porque la pena de muerte es odiosa. Luego porque Chessman no hab√≠a matado a nadie. Finalmente porque escrib√≠a, Chessman, libros en la c√°rcel. ¬ŅLibros malos o buenos? Ni malos ni buenos. Eran libros de circunstancias.‚ÄĚ


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