CALLE DR. HOEFFER





Empresario y benefactor. El Dr. Alberto Hoeffer Van Dick, nació en Brick suburbio Köln (Colonia), Alemania el año de 1871. Emigró a los Estados Unidos para estudiar la carrera de medicina en la Universidad de Denver, Colorado

Por Juan Antonio Ruibal Corella
Fecha de publicacin: 2018-06-05 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Historia



(Colonia Centenario)

Por Juan Antonio Ruibal Corella

De su libro titulado "PERSONAJES DE LA CIUDAD. Nombres de algunas de las calles más representativas de Hermosillo”

    Empresario y benefactor. El Dr. Alberto Hoeffer Van Dick, nació en Brick suburbio Köln (Colonia), Alemania el año de 1871. Emigró a los Estados Unidos para estudiar la carrera de medicina en la Universidad de Denver, Colorado, pasando a realizar un año de servicio en la población de Cliffton, Arizona.

    En el año de 1894, visita Hermosillo donde conoce y se enamora perdidamente de la bella señorita Genoveva Fierro originaria de Choix, Sinaloa con quien después de un corto noviazgo al año siguiente contrae matrimonio, habiéndose distinguido ambos por su sensible labor de callada filantropía. Procrearon 7 hijos: Alberto, Enrique, Alfonso, Luis, Roberto, Consuelo y Norma.

    Indudablemente, que la obra cumbre del Dr. Hoeffer y que marcó para siempre su huella en Hermosillo y en Sonora, fue la Cervecería creada en 1897. Previamente al inaugurarse el Casino Alemán en 1895, el Dr. y su amigo George Gruning también de origen alemán, formularon los anteproyectos para la construcción de la Cervecería.

    Los empresarios hicieron continuos viajes a San Francisco, donde contrataron los servicios profesionales de un arquitecto, mecánicos e instaladores de maquinaria y el 22 de septiembre de 1897, se constituyó legalmente la Cervecería de Sonora ante Notario Público No. 1 de Hermosillo Don Miguel A. López, con un capital de $60,000.00, figurando como socios mayoritarios el Dr. Hoeffer, el Sr. Gruning, Jacobo Schueble y como minoritarios los señores Gustavo Torres, Felizardo Verdugo y Víctor Aguilar.

    Desde un principio, la empresa trabajó exitosamente. Además de que el funcionamiento de la cervecería era un laboratorio para los aprendices y la universidad para quien quisiera cursar ahí una carrera profesional en cuanto a administración, química, investigación, desarrollo, mercado o finanzas. Ninguna escuela en estas latitudes estaba para formar mano de obra con conocimientos tan específicos. La Cervecería sí.

    "Se renovaba frecuentemente –escribe José Luis Bojórquez-, para responder a las necesidades del mercado, ajustando el producto a los gustos del consumidor. No por ello la fábrica creó cátedras con su nombre. El negocio de la cerveza fue algo positivo y necesario; una oportunidad para que sus empleados pudieran encontrar acomodo en cualquier cervecería del mundo…”

    Para 1910, el Dr. Hoeffer se había convertido en propietario único de la factoría y sólo interrumpió actividades durante la vigencia del Decreto No. 1, que prohibió el consumo y la comercialización del alcohol. Durante su funcionamiento, la fábrica mantuvo una planta permanente de más de 100 operarios y personal de oficina, sin contar a los distribuidores en todo el Estado y en otros lugares de la República Mexicana.

    Obvio resulta apuntar, que el personaje nunca ejerció la carrera de medicina y se identificó de tal manera con esta tierra, que jamás volvió a su país natal. El matrimonio Hoeffer-Fierro, construyó su domicilio a un costado de la fábrica, en una bella casona que subsiste hasta la actualidad con el nombre precisamente de Casa Hoeffer.

    El Dr. Hoeffer falleció en esta ciudad el año de 1936 y merece consignarse que era tal el afecto que le tenían los trabajadores de la Cervecería, que al ocurrir su deceso solicitaron a su viuda y esta lo aprobó, que ellos cargaran su féretro desde Catedral hasta el Panteón Municipal, donde descansan sus restos.

    El capital del Dr. Hoeffer hizo posible la fundación de otras empresas que fueron fuentes de trabajo de muchos sonorenses como "Abarrotera de Sonora”, Radiodifusora XEBH, Embotelladora de Coca Cola, Hielería y otras, así como el patrocinio de programas de radio que formaron parte de la cultura popular todos los domingos con "Los Viejitos”, un conjunto que gustaba mucho a Doña Genoveva.

    A propósito de esta respetable dama, humilde y sencilla fue toda su vida, caritativa anónima. Inclusive, dio un importante donativo para la Universidad de Sonora y en ese tiempo, formó parte del Comité Administrativo, un hecho inusual para esa época. Su fallecimiento ocurrido en junio de 1964, también fue una sentida manifestación colectiva de duelo.

@(Copyright) Juan Antonio Ruibal Corella, Todos los derechos reservados

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70.- Testimonio y fotografías proporcionados por los señores Yolanda Hoeffer de Escalante, Diego Redo Hoeffer, Luis Hoeffer Obregón y Adalberto Hoeffer Obregón.



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