EL ROMANCE DEL PADRE KINO (Parte 40)





La policroma caravana se internó en la tierra nueva unas tres leguas más, hasta llegar a la casa del gran cacique. La fertilidad del terreno era asombrosa. Todo el camino estaba rodeado de campos de maíz, frijol y calabazas.

Por Cruz G. Acuña
Fecha de publicacin: 2018-06-05 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Historia



Por Cruz G. Acuña

    La policroma caravana se internó en la tierra nueva unas tres leguas más, hasta llegar a la casa del gran cacique. La fertilidad del terreno era asombrosa. Todo el camino estaba rodeado de campos de maíz, frijol y calabazas. Kino nos describe aquí la primera imagen de la California prometedora.

    Cuando el misionero quedó instalado en su choza, llegó a la ranchería un cacique de otra tribu lejana. Era acompañado de una gran comitiva y traía numerosos regalos para el singular peregrino del que todos hablaban. Entre los regalos, había muchas conchas azules recogidas en la costa del Pacífico.

    Kino recibió contento y ansioso al progresista jefe Cutgán, que procedía del territorio desconocido que él debía explorar. El cacique le hizo una descripción detallada de toda esa región. Le dijo que el Pacífico quedaba como a unos ocho días de camino; le explicó que el mar de California terminaba sólo a un día de marcha hacia el Sur; y cuando Kino le preguntó qué había después del remate del Golfo, el inteligente cacique Cutgán le presentó a otro indígena. Este era de la tribu Cócopa que habitaba precisamente en la Península. El nuevo personaje aseguró que desde su tribu, se podía ir por tierra a la misión de Loreto; y hasta señaló, cosa necesaria en la árida península, algunos lugares aptos para "parar". El mapa de California se había aclarado por completo.

    Parte de la noche la empleó Kino en asistir a los tratados de paz que celebraron las tribus allí representadas: pimas, yumas quiquimas, cut­ganes y Cócopas. y durante casi toda la noche Kino pudo escuchar desde su cabaña las pláticas de los indios reunidos alrededor de las fogatas; hablaban entusiasmados, de aceptar el nuevo estilo de vida que el extraordinario personaje blanco les ofrecía.

    Al día siguiente, el padre Kino, según su costumbre, envió mensajes de paz a todas las tribus circunvecinas que no habían sabido de su llegada; y escribió una carta para el padre Salvatierra. El cacique Cutgán se comprometió a llevar dicha carta hacia el Sur, lo más lejos que le fuera posible.

    El retorno del misionero por el río Colorado fue un viaje triunfal. Dondequiera lo recibían y lo despedían con grandes festejos, y algunas lágrimas, porque no querían que se fuera. Hubo un día en que los indios emplearon toda una mañana en danzas y cantos, y hasta representacio­nes de diálogos y pequeñas comedias.

    Pero lo más conmovedor de todo fue que los indios quiquimas regalaron a sus ex enemigos yumas, que estaban tan necesitados, tan gran cantidad de bastimentos, que los doscientos yumas no pudieron cargarlos todos y tuvieron que ser ayudados por los demás. ¿Quién ha dicho que todos los indígenas son inexorablemente rencorosos? Aquí los indios dieron un estimulante ejemplo de cooperación internacional, olvidando por completo las sangrientas guerras pasadas. En California se había realizado la primera Alianza para el Progreso el año de 1701.

EL ROMANCE DEL PADRE KINO

CAPÍTULO ANTERIOR:

http://www.contactox.net/vernoticias.php?artid=22291&cat=235

CAPÍTULO SIGUIENTE:

http://www.contactox.net/vernoticias.php?artid=22366&cat=235


Hashtag en donde encontrará todos los capítulos publicados de este libro:

FACEBOOK:

https://www.facebook.com/search/top/?q=%23elromancedelpadrekino



TWITTER:

https://twitter.com/search?q=%23ELROMANCEDELPADREKINO&src=typd



Comentarios de nuestros lectores:



Enva tus comentarios