UN PERSONAJE MISTERIOSO





En un lapso del período gubernamental 1927-31, aparece en Hermosillo un personaje de quien nadie hay hoy se ha ocupado, no obstante que desempeñó un papel importante en las acciones que precedieron al cuartelazo de 1929

Por Gilberto Escobosa Gámez
Fecha de publicacin: 2018-05-31 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Historia



Por Gilberto Escobosa Gámez

    En un lapso del período gubernamental 1927-31, aparece en Hermosillo un personaje de quien nadie hay hoy se ha ocupado, no obstante que desempeñó un papel importante en las acciones que precedieron al cuartelazo de 1929; su participación en esa rebelión fue secreta y su expediente como empleado oculta su verdadero desempeño. Para eso existen las claves.

    Por lo que hemos investigado al través del su expediente, nos cercioramos de que el señor Salvador Trejo era amigo de confianza del general Fausto Topete Almada, su gobernador del Estado. Topete solicitó una licencia al Congreso para asumir la subjefatura de la tristemente célebre "Revolución Renovadora”, de la cual fue jefe general José Gonzalo Escobar.

    Al subjefe de la rebelión y al gobernador interino Jesús G. Lizárraga, sucesor de Topete, sólo les duró el poder hasta el 28 de abril de 1929, fecha en que la asonada llegó a su derrota final con la ocupación de Hermosillo por las fuerzas federales.

    Es evidente que el señor Trejo era un hombre de mucha influencia en el Gobierno topetista, sin que él se aprovechara de esa coyuntura, salvo que en todas las ocasiones se le pagaban puntualmente sus sueldos y viáticos, en una época en que los pagos de las quincenas estaban casi tres meses atrasados.

    Sesenta días antes del cuartelazo el señor Trejo fue enviado en misiones especiales a Culiacán y a la Ciudad de México, remitiendo y recibiendo mensajes que al leerlos nos damos cuenta de que están en clave. Sobre esta persona Topete recibió un telegrama de la Capital sinaloense, fechado el 15 de enero de 1929 (cuarenta y ocho días antes del cuartelazo), redactado en los términos siguientes: "...con gusto fue atendido su recomendado señor Salvador Trejo tratando este Ejecutivo asunto refiérese. Salúdolo. Gobernador del Estado, Macario Gaxiola”, y desde Nogales y en las mismas fechas, el gobernador de Sonora envió una comunicación al secretario de Gobierno: "...enterado su mensaje. Puede usted situarle señor Trejo 500 pesos. José Flores encuéntrase ésta informándome única manera solucionar conflicto es dirigirse Secretaría Hacienda para que sea elevada a categoría aduana San Luis, pues es únicamente sección perteneciente a Algodones. Gestiónelo usted telegráficamente en mi nombre a dicha Secretaría”.

    Resulta oportuna la siguiente pregunta: ¿Qué importancia tenía para Topete, el que San Luis Río Colorado tuviese una aduana, a unos cuantos días de la convulsión revolucionaria? Y todavía existe un tercer telegrama, firmado por el Secretario de Gobierno y enviado al jefe del Ejecutivo quien todavía se encontraba en Nogales, a treinta días de la rebelión: "Trejo pide México, quinientos pesos. Dice que sus gestiones con Secretaría están avanzando, que por correo manda proposición que hace Secretaría  para que le contestemos luego si se aceptan. Así lo cree él conveniente. Salvo su orden en contrario le mandará quinientos pesos...”.

    En el archivo del Gobierno del Estado no se cuenta con muchos documentos relacionados con el desarrollo del llamado Plan Hermosillo, que nos orienten de quiénes y cómo estuvieron involucrados muchos individuos. Entre los investigadores es notorio que antes de huir los”renovadores” destruyeron muchos documentos valiosos para la historia de ese movimiento armado, para que no les siguieran los rastros de su culpabilidad.

    Por lo asentado y por los otros documentos que no consideramos necesario transcribir, se colige que el señor Salvador Trejo fue un agente confidencial del General Topete Almada., que participó en el complot que llegó y cómo se fue, ignorándose qué fue de su vida antes y después de su estancia en Sonora. El último documento que se encuentra en su expediente es el oficio que con fecha 15 de mayo de ese año le dirigió nuevo tesorero general del Estado, cesándole de su empleo de visitador oficial de Hacienda. Su dirección era Mosqueta 208, Interior 5, México, D.F.,  si es que para esas fechas no había cambiado de domicilio.

    El joven Trejo, quien quizá no llegaba a los treinta años de edad, se convirtió en un personaje misterioso, de esos que aparecen sin que nadie después de los dirigentes de la rebelión de 1929, quienes estaban involucrados y quiénes a última hora desistieron de participar. Sin embargo, ningún historiador nos habla de él, a pesar de que estuvo en primera fila en una conspiración que trastornó la vida social, política y económica de la nación durante varios años, por sus funestas consecuencias.

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