DISPUTA POR LA NACIÓN VERSIÓN 2018





Como acordamos en el artículo anterior que titulamos "Comunismo, Socialismo, Capitalismo, Neoliberalismo…”, hoy iniciamos algunos comentarios obligados por el proceso electoral del momento, cuando los punteros en las encuestas, AMLO y Anaya, están proponiendo un.....

Por Luis A. Galaz T.
Fecha de publicación: 2018-05-19 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Economía y Finanzas



VISIÓN ECONÓMICA

Luis  A.  Galaz

Como acordamos en el artículo anterior que titulamos "Comunismo, Socialismo, Capitalismo, Neoliberalismo…”, hoy iniciamos algunos comentarios obligados por el proceso electoral del momento, cuando los punteros en las encuestas, AMLO y Anaya, están proponiendo un cambio de régimen o modelo socioeconómico para el país; y es pertinente analizar esto porque está en juego el futuro de la Nación.

Aquí es preciso citar que hace cinco años, con este mismo título y otro subsecuente que llamé "Pleito por México”, el 7 y el 15 de septiembre del 2013 publicábamos dos artículos sobre este importante dilema económico acerca del mejor sistema, régimen o modelo que podríamos instrumentar para lograr el ansiado crecimiento y desarrollo nacional. Ahora en pleno periodo electoral retomamos una obligatoria lectura en la década de los ochentas, recomendable también ahora, del libro de los economistas Carlos Tello y Rolando Cordera, titulado "México: La Disputa por la Nación”. Desde entonces, al analizar las perspectivas y opciones del desarrollo nacional, en el contenido del texto y en la vida nacional, ya desde entonces se polarizaba con radicalismo y dogmatismo acerca de las mejores estrategias económicas a seguir.

El planteamiento de la Disputa por la Nación, partía del agotamiento del modelo de desarrollo económico estabilizador, mismo que ahora  AMLO promete retomar ya que fue el sistema que mayor progreso y bienestar ha generado para los mexicanos, ubicando el año de 1968, como el principio de una dinámica  época compleja de profundas transformaciones económicas y sociopolíticas. Así durante los setentas se adoptaron nuevas estrategias para reemplazar al modelo estabilizador de alto crecimiento, y creador, pero concentrador de  riqueza; por otro modelo de desarrollo compartido, que utópicamente pretendía una equitativa distribución del ingreso. En ese marco el libro presenta los factores condicionantes del crecimiento, así como el desarrollo alcanzado antes, para visionariamente, iniciar con la observación de la escena internacional. Luego analiza los recursos escasos y las potencialidades de crecimiento y desarrollo.

En cuanto a las opciones, revisa el papel que el Estado debe jugar ante las crisis recurrentes, sobre todo en los casos de las primeras crisis sufridas desde la época de la gran recesión, como lo fueron las caídas del trienio 1974-76 y de 1981-82. Frente al decrecimiento, se consideraban nuevos planes, programas y proyectos para apuntalar la economía mexicana, con mayor intervención del Estado, en apego a un régimen de economía mixta.

Pero ya desde entonces se anteponían dos proyectos extremistas: el obrero y el empresarial, con la ideologización y polarización de los mismos, sin ninguna medianía como el siempre mejor modelo de  economía mixta. Con marcadas diferencias los autores anteponen el proyecto nacionalista, al novedoso para aquella época, proyecto llamado neoliberal. Sin embargo, sin considerar  la economía mixta que exige la Constitución, plantean los proyectos como antagónicos e irreconciliables; y esta sería precisamente, el origen de la Disputa por la Nación. Interpretando el antiguo libro, una de las opciones implícitas para acelerar el desarrollo nacional también podría ser mediante un movimiento popular, y para ello revisan las perspectivas de los movimientos populares en las opciones nacionales. Ahora AMLO menciona el posible despertar del tigre o del viejo México bronco.

El texto examina muy bien opciones dentro de las cuales se vislumbra el futuro, destacándose la bipolaridad del nacionalismo como contrario u opuesto siempre a una modernidad llamada neoliberalismo. Cordera y Tello, muy acertadamente advierten la perspectiva de la interdependencia con los socios del norte, previniéndonos también seriamente de la operación sin control de las llamadas fuerzas del mercado, que cuando no son firmemente reguladas por el Estado, incurren en graves fallas que originan tremendas crisis como la ocasionada durante 2007-2008 en los Estados Unidos, que afectó  severamente a México y al mundo, de la cual aún no nos reponemos. Por ello ya desde entonces, según el proyecto nacionalista de la Disputa por la Nación,  era necesario realizar, como en el actual sexenio, un vasto programa de reformas económicas y sociales para alcanzar el anhelado crecimiento y desarrollo económico, disminuyendo la corrupción y desigualdad, con mejores oportunidades para todos, y logrando por ende mayor equidad, justicia, soberanía, democracia, e independencia económica; porque sin independencia económica, sin unión e integración nacional, no podemos tener independencia política, ni soberanía nacional. ¿Y, el modelo? No se hagan bolas…Tiene que ser el mixto como nos exige la Constitución…ya veremos…

-Luis Alonso Galaz Tapia es Internacionalista. Maestro de Relaciones México-USA en la UNISON.
 
lugallaz51@gmail.com

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