SANTA GERTRUDIS DEL ALTAR





En el informe que rindieron los señores Juan M. Riesgo y Antonio J. Valdés, impreso en Guadalajara el año 1828, se expresan en la siguiente forma de la antigua Santa Gertrudis del Altar, hoy Altar, que transcribimos respetando su lenguaje y puntuación:

Por Gilberto Escobosa Gámez
Fecha de publicacin: 2018-05-03 00:00:00

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Por Gilberto Escobosa Gámez

De su libro titulado "CRÓNICAS SONORENSES”
    
En el informe que rindieron los señores Juan M. Riesgo y Antonio J. Valdés, impreso en Guadalajara el año 1828, se expresan en la siguiente forma de la antigua Santa Gertrudis del Altar, hoy Altar, que transcribimos respetando su lenguaje y puntuación:
    
"Este presidio tiene la misma guarnición que los otros de la misma provincia; es el más poblado de Sonora y dista de México sobre setecientas leguas; su ayuntamiento es cabecera de partido en cuya comprensión se hallan los pueblos siguientes: el Altar, que es el primer pueblo, con más de mil cuatrocientos habitantes incluso la tropa y sus familias; Oquitoa, con Atil su visita, que tiene como seiscientas almas; Tubutama con su visita Santa Teresa, que tiene cerca de quinientos individuos; Caborca, con sus dos visitas, S. Diego del Pitic y Vosanig, que constan de seiscientas personas; y últimamente Sáric, de corta población.
    
"Hay además una hacienda y porción de ranchos con los nombres de Ocuca, El Carrizal, El Agua Caliente, El Ojo de Agua, El Álamo, S. Juan, etc.
    
"Las tierras de este presidio son por lo general feraces y la temperatura destemplada. Las producciones principales consisten en ganado y caballada; hay regulares frutas y se han descubierto minerales de oro. Las cosechas de grano son relativamente escasas y faltas de agua.
    
"Además los habitantes más arriba indicados con relación a este partido, hay rancherías muy pobladas con dirección al norte, las cuales son de gentiles que pertenecen a tribus de pápagos, gileños, cocomaricopas y yumas. Estos indios son por lo común dóciles y entretienen continuo tráfico con el presidio y pueblos de la jurisdicción.
    
"Por lo general los indios de aquellos pueblos de la Alta Pimería se ejercitan en siembras de trigo y maíz, en la caza y en la pesca. También acopian y acarrean sal de las abundantes salinas del Golfo de California.
    
"Al sudeste del Altar y a distancia de diez y nueve leguas está situado el mineral de La Ciénega, y hacia el norte están los ríos Gila y Colorado, a la distancia de ochenta y o más leguas".

NOTAS DEL CRONISTA: En el informe que se reproduce, aparece el Río Gila que hoy forma parte del Estado de Arizona. La geografía que comprendía el Presidio de Santa Gertrudis del Altar en las lejanas épocas de la Colonia y del Estado de Occidente, ha sido dividida en varios municipios dentro de Sonora y otra parte quedó en Arizona, de los Estados Unidos de Norteamerica. Sáric, Pitiquito, Tubutama, Caborca, Oquitoa y Atil, pertenecían a la cabecera que se menciona.
    
La extensión superficial de Altar fue reducida a 3,882 kilómetros cuadrados con una densidad de población más baja. Sus límites actuales son los siguientes: al norte, los municipios de Sáric y Pitiquito; al este, los de Tubutama, Atil y Oquitoa; al sur el de Trincheras y al oeste el de Pitiquito.
    
El territorio del Altar constituye un plano inclinado de 400 a 200 mts. de altura que va descendiendo en dirección a las costas del Golfo de California, cortado por varias serranías o cerros aislados que se denominan El Chanate, Carrizal, El Camero, El Humo, El Prieto, El Plomo y El Tiro.
    
La agricultura es importante en los terrenos ribereños del Río de Altar y los arroyos que cruzan el territorio altareño; se cultiva el maíz, trigo, frijol, cebada, chile, cebolla y lenteja. También es digna de tomarse en cuenta la ganadería. En su demarcación se encuentran los minerales de El Plomo y El Tiro. Las actividades comerciales no son pocas, contando con diversos establecimientos de mayoreo y menudeo. El municipio es atravesado por el ferrocarril de Sonora-Baja California y la carretera pavimentada que comunica a Santa Ana con San Luis Río Colorado.
    
Los altareños son francos y amigables, distinguiéndose también por fornidos y trabajadores; las mujeres de Altar, dicen, son las más hermosas del Estado. Una vieja canción del siglo pasado decía: "Cuando me piense casar iré al Altar; allí conseguiré una buena esposa..."

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