ECOS DEL DEBATE: LA AMNISTÍA





En el recién pasado debate con los candidatos a la presidencia de la república, apenas había concluido, las redes sociales se agitaron, con memes o con posturas en favor o en contra de tal o cual candidato, a la par, se daba en las televisoras el pos-debate o el debate del debate

Por Olga Armida Grijalva Otero
Fecha de publicacin: 2018-04-26 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Politica



Por Olga Armida Grijalva Otero

En el recién pasado debate con los candidatos a la presidencia de la república, apenas había concluido, las redes sociales se agitaron, con memes o con posturas en favor o en contra de tal o cual candidato, a la par, se daba en las televisoras el pos-debate o el debate del debate, como lo llaman otros.

En lo panicular el debate mostro lo que de alguna forma esperábamos: cuatro contra uno, hasta cierto punto lógico, el tiro al blanco era López Obrador por ser el candidato puntero, los chistoretes del bronco, el histrionismo de Anaya, lo plano en el habla de Meade sin lograr conectar emoción alguna, lo lento del habla de López Obrador, lo que sorprendió fue la contundencia de hablar que no le conocíamos a Margarita.

Un tema de gran trascendencia, y superficialmente abordado fue el relativo a la amnistía, tema puesto en la agenda electoral por el propio López Obrador, que sin embargo no lo defendió con la contundencia que ameritaba dicho tema, tal vez sea una reserva para los subsecuentes debates.

Tema trascendente por que la amnistía, no se trata de abrir las puertas de los penales y dejar libre a los delincuentes, como lo han tergiversado los demás contendientes, tampoco se trata de un acto caprichoso o de ocurrencia de quien este facultado para otorgarla haciéndole al abogado del diablo, partimos de comentar que la amnistía es una figura jurídica contemplada en nuestra Constitución concretamente en la fracción 111 del artículo 73, misma que nos ofrece para el conflicto en este caso, los delitos derivados del crimen organizado concretamente el narcotráfico, una salida para restablecer la calma, conciliar a los contrarios y fomentar la concordia social, en búsqueda de la paz y la reconciliación nacional.

Entendiéndose que se trata de una paz para los victimarios, siempre y cuando las victimas estén de acuerdo.

Invito a los lectores y a los ciudadanos en lo general apoyar esta figura que nos es urgente, deliberarla en la esfera pública, con los expertos en la materia, académicos, ciudadanía en general, pero muy principalmente por las personas afectadas de ambos lados, víctimas y victimarios.

No es tarea fácil, pero no imposible, no es tarea solo de la policía y aplicación de las normas correspondientes. El fenómeno de la violencia hay que verla desde todas sus aristas y tratar de terminar con ella o al menos atenuarla con diversas estrategias.

Para ello, primeramente, hay que preguntarnos, ¿Por qué?, ¿cuándo y en qué momento los mexicanos fuimos privilegiando la codicia, el egoísmo, el ansia de cosas materiales y una indiferencia a la vida que a muchos les permite matar, robar o secuestrar?, ¿Esas personas no verán un sentido verdadero a su vida? ¿Por qué potencian la violencia y la destructividad sin pensar que, al matar, asesinar, anulan el milagro de la creación, mediante un acto que no requiere más habilidad ni talento que el de poseer un arma?

La violencia irracional que se manifiesta en nuestro país no disminuye con castigos, máxime si los criminales no están dispuestos a renunciar a la satisfacción de destruir, ni siquiera para salar su propia vida.

En ese sentido la amnistía es importante en este momento porque necesitamos reconcílianos. Reconciliación basada no en vagas promesas, sino en grandes y verdaderos cambios, en el terreno de la enseñanza, y las oportunidades de trabajo.

Lo más importante es reconciliarnos en nuestro fuero interno: entre las estimaciones que profesamos y las estimaciones que nos mueven en la vida cotidiana, reverencia por la vida física y espiritual, razón y objetividad, sentido de hermandad entre nosotros.

Como podemos observar, amnistía no es perdón ni impunidad, es la oportunidad de pacificar al país y la oportunidad quizá para muchos de reivindicarse y hacer lo que es verdadero, bello y conducente al desarrollo del espíritu humano.

Hermosillo, Son. Abril de 2018

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