CALLE JESÚS GARCÍA





Héroe de la humanidad. Jesús García Corona nació en Hermosillo el 2 de diciembre de 1881, en una casa que se encontraba a pocos metros de los dos monumentos que existen en esta ciudad y que fue adquirida años después por el Gobierno del Estado

Por Juan Antonio Ruibal Corella
Fecha de publicacin: 2018-04-25 00:00:00

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Por Juan Antonio Ruibal Corella

De su libro titulado "PERSONAJES DE LA CIUDAD. Nombres de algunas de las calles más representativas de Hermosillo”

(Centro de la Ciudad)

    Héroe de la humanidad. Jesús García Corona nació en Hermosillo el 2 de diciembre de 1881, en una casa que se encontraba a pocos metros de los dos monumentos que existen en esta ciudad y que fue adquirida años después por el Gobierno del Estado, para ampliar el Parque Madero; fue hijo de Francisco García y Rosa Corona.

    En busca de nuevos horizontes, la familia se estableció en La Colorada, en Batuc y Cananea y a la muerte del padre de Jesús, Doña Rosa que era una mujer de carácter tomó la determinación de trasladarse a Nacozari, poblado que tenía fama de magníficas posibilidades de trabajo para sus hijos, estableciendo una casa de asistencia en dicha población.

    Jesús García obtuvo en la Moctezuma Cooper Co., el puesto de limpiador de máquinas y luego operador de vía, garrotero, fogonero, hasta llegar a maquinista del tren La Mina de Pilares, cristalizando su pasión por los ferrocarriles. Tan bien desempeñaba su trabajo, que en 1904, la empresa lo premió concediéndole en compañía de 8 empleados más un viaje pagado a la Feria Mundial de San Luis, Missouri.

    El 7 de noviembre de 1907 aproximadamente a las dos de la tarde, compartía el tiempo de descanso con varios compañeros de trabajo en el patio de la Estación de Nacozari, cuando cundió la alarma con motivo del incendio de un furgón de pastura seca, provocando por las chispas de la máquina y porque a continuación se encontraban otros dos furgones cargados con dinamita y que estaban parados en la parte más poblada del Mineral, con peligro inminente de explotar.

    Jesús García no lo pensó dos veces. Despreciado el peligro y con la voluntad propia de seres superiores que sacrifican sus vidas por salvar las de sus semejantes, se metió a la cabina de la máquina, lo hizo retroceder y enganchó los carros lanzándose por la vía a la mayor velocidad posible hacia fuera de la población.

    Apenas había llegado a la línea de las últimas casas, cuando se produjo una terrible explosión que sacudió toda la comarca; las fincas aledañas y los carros de la locomotora, la máquina reducida a fierros retorcidos, se cortó la corriente eléctrica, se reventaron tanques de agua y petróleo, se rompieron todos los vidrios y espejos de las casas. Fue tan fuerte el estruendo, que muchas personas enfermaron de sordera y ataques cardíacos por la impresión.

    El pánico se apoderó del pueblo y en medio de la catástrofe, se organizaron los primeros grupos de salvamento que poco a poco fueron llegando al sitio de la hecatombe. El cuerpo del infortunado salvador de Nacozari, que fue identificado después por sus botas de trabajo, voló en pedazos, localizándose sólo pequeños fragmentos. Murieron en total 14 personas pero se salvaron 5,000, que hubieran perecido en la catástrofe si se hubiera producido en la Estación.

    Al día siguiente 8 de noviembre, fue el sepelio de Jesús García en el antiguo cementerio de Nacozari. La manifestación de duelo fue imponente. La oración fúnebre quedó a cargo del combativo maestro Luis G. Monzón, íntimo amigo suyo y que diez años después brilló en el Congreso Constituyente de Querétaro. Entre otras frases expresó: "Asistimos para rendir el último homenaje a un obrero que se ha consagrado héroe, poniendo un ejemplo de arrojo y abnegación. Hombres de esta talla necesita la Patria y ejemplos así deben infundirnos valor…”

    El mundo entero se conmovió con la trágica noticia del 7 de noviembre, que fue difundida por los periódicos más importantes de México, proclamando que la gesta heroica de Jesús García, fue un acto de responsabilidad y de valor excelso que entrará un alto sentido humano de significación universal.

    Oficialmente, la población que él salvara se llama ahora Nacozari de García. En homenaje a su memoria, se ha impuesto su nombre a numerosas calles, jardines, plazas, escuelas, cooperativas, asociaciones, sindicatos y bibliotecas en todo Sonora, México y América Latina y hasta en Inglaterra y Alemania se han levantado monumentos en su honor y la "American Royal Cross of Honor” de Washington lo declaró "Héroe de la Humanidad”.

    Por último, es de justicia rendir homenaje de reconocimiento a José Romero, sobreviviente con graves lesiones que acompañando a Jesús en la fecha de la tragedia en sus funciones de fogonero debido a su entereza y a su esfuerzo, nunca dejó de atizar el fogón de la caldera, generando la fuerza y presión necesarias para que la máquina tuviera la potencialidad requerida.

@(Copyright) Juan Antonio Ruibal Corella, Todos los derechos reservados

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63.-  "Jesús García, el Héroe de Nacozari, México 1962. Cuauhtémoc L. Terán "Jesús García Héroe de la Humanidad”. Patricio Estéves, Memoria del IX Simposio de Historia de Sonora, Pags. 166 y siguiente, Hermosillo, 1984.



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