SE BUSCA MAESTRO TRANSFORMADO





Se busca un Maestro… una Maestra… de juventud eterna y de virtudes hechas en la profusa mar de la experiencia.Se busca una esperanza, se busca una sonrisa y una mirada nueva. Se busca un Maestro que transforme su mente y su interior para cambiar al mundo y ayudar a la gente.

Por Rafael Alberto Páez Castelo
Fecha de publicacin: 2018-04-09 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Opinión y Sociedad

 
 


Rafael Alberto Páez Castelo

Se busca un Maestro… una Maestra… de juventud eterna y de virtudes hechas en la profusa mar de la experiencia.

Se busca una esperanza, se busca una sonrisa y una mirada nueva. Se busca un Maestro que transforme su mente y su interior para cambiar al mundo y ayudar a la gente.

Que sienta en sus venas la pasión de enseñar y la humildad de aprender cada materia de la sabia ciencia, de la vena inmortal y dela vida terrena. Que sepa caer y levantarse de nuevo. Que sepa ser y crecer en la fuente total de sus amaneceres.

Se busca un Maestro que recuerde, desde la profunda convicción de su digna misión, el fulgor puro de su vocación y de su permanente estrella.

Una Maestra que marque con su sonrisa las mañanas y los días de tanta alma nueva que en las escuelas vive de saberes divinos, de razones humanas, de luchas del espíritu y de tiernas quimeras.

Un Maestro que tome a la creatividad por asalto. Que sienta a la responsabilidad como la parte sustancial de su persona. Que goce el sano vibrar de las aulas como su propia respiración y como su insistente palpitar de corazón sincero.

Que recuerde sus orígenes, que despierte de nuevo a la soberana inmensidad de su tarea, que se sume a la esperanza de formar una patria nueva, una nueva comunidad y una nueva escuela.

Un Maestro que se transforme para transformar a las aulas, las conciencias y las vidas de tanta vida nueva.

Una Maestra que se transforme desde lo más hondo de su sentimiento de mujer y de madre y que nos ofrezca cascadas de sabiduría en las clase de hoy y en la lección feliz que dura para siempre.

Un Maestro que nos recuerde fuerte que siempre se ha educado al ser humano para transformar. Que ese es el secreto de esta profesión y de cada inconmensurable escuela.

Que nos demuestre que cada mañana se nace nuevamente y se recibe en el mesabanco y en el alma, al fruto del vientre que nos bendice… eternamente.

Que se ponga de nuevo la estafeta en la mano y que culmine la carrera de sus sueños y de sus panaceas.

Que demuestre con su frente en alto y su puño vigente, que el ser Maestro es una forma de ser y que su Ser es la gente. Que tenga pacto de éxito con el futuro y con el instante vivo de cada sol naciente.

Que el pasado le sirva para valorar su presente. Que acepte que es apóstol de la verdad y de la digna bandera de su labor silente por saberes de paz, de armonía, de amor… inexorablemente.

Que escuche y atienda el justo llamado de quienes lo necesitan con urgencia y con voz atingente a la fe y a la confianza en la humana vertiente.

Que entienda que los padres de familia, los dirigentes, los que gobiernan y los que plantan los árboles y ponen los ladrillos en nuestros edificios y en nuestras intenciones, son aliados y amigos de la educación y de vuestra honesta y solidaria simiente.

Se busca a la Maestra y al Maestro, para darles la mano y el respeto que merecen y que se sienten por hacer de la educación su fortaleza y su sino, su frente de batalla y su triunfal camino.

No tendremos dificultades en esta búsqueda, porque en nuestra tierra abundan los Maestros y las Maestras que respiran sublime educación en cada poro y que asumen su liderazgo existencial por cada día que la vida les presta y les regala.

Señoras y Señores, en esta tierra total, de cactus, de desiertos, de valles, de mares y montañas, de luz y gloria desarrollada por docentes… sí hay Maestras y Maestros, por eso, en este día especial y total les expresamos un alegre homenaje y un respetuoso reconocimiento.

Gracias… les decimos… hoy y siempre… a nuestras Maestras y a nuestros Maestros, de la gran patria de nuestra educación correcta… de nuestro gran… México.



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