CUANDO DECIMOS JUÁREZ





Cuando decimos Juárez,No es Juárez lo que decimos.Decimos Presidente de México, justo antes de nacer en su historia al revés

Por Rafael Alberto Páez Castelo
Fecha de publicacin: 2018-03-29 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Opinión y Sociedad

 
 
 
 
 
CUANDO DECIMOS JUÁREZ

Por Rafael Alberto Páez Castelo


Cuando decimos Juárez,
No es Juárez lo que decimos.

Decimos Presidente de México,
justo antes de nacer
en su historia al revés,
un 18 de julio de 1872.

Despertó a la vida
y se fue haciendo joven.
Restauró la República
haciendo un viaje
paralelo al imperio.

Fue borrando una a una
las Leyes de Reforma.
Cerró de golpe el libro del 57.

Suprema Corte de Justicia,
hazlo volver al estado de Oaxaca.

Gobernador primero,
estudió leyes.
Seminarista después.
Decidió escuchar los consejos
del Padre Salanueva,
hasta que regresó,
de nuevo, a la sierra.

Lo esperaban sus ovejas
que día a día
se hacían más pequeñas.
El se volvió niño
hasta que olvidó su lengua zapoteca.

Es que decimos Juárez,
reconstruyendo su viaje a la semilla,
viéndolo partir al infinito,
y desaparecer en Guelatao,
un 21 de marzo de 1806.


Cuando decimos Juárez,
hablamos de una conciencia nacional,
de un árbitro simbólico, poderoso,
que vuelve,
y que nunca se ha ido.

O hablamos de su retrato,
manchado de palabras,
por mercenarios de la pluma
que explotan su origen
sin punto final,
allá...
en los solsticios eternos
del futuro hacia atrás.

Hablamos de todo cuando decimos Juárez
y no hablamos de nosotros...
los llamados mexicanos.

De regreso al destino...volvemos...
Siempre volvemos.
Nos encontramos los pedazos de seres
que hemos sido.
Nos tocamos la cara
para saber quiénes somos.

Nos ponemos máscaras vistosas
de insensatez, de olvido...
Nos arropamos de recuerdos
para buscar ser otros y
evadirnos.

Tocan a nuestra puerta.
Abrimos y ahí estamos nosotros...
parados frente a nosotros mismos.
Preguntándonos si estamos
para invitarnos a la función vespertina de la historia.
Pocas veces partimos.

Somos los verdaderos héroes.
Y no lo sabemos.

Somos sangre de Juárez
y no lo aceptamos.

Somos los protagonistas del hoy y del mañana
y nos quedamos en casa
a mirar interminablemente
por la ventana mágica
de mágicas mentiras.

¿Acaso no somos relevos de Juárez?,
Así lo pienso,
y preferimos sentarnos a ver pasar
a sus enemigos...es decir...
otra vez...a nosotros...
a nosotros mismos.
 
Pobres...pobres de nosotros que te olvidamos Juárez.
Pobres y solos, sin poder voltear
el reloj de arena de la historia.

Tu que amaste a tu patria,
tanto como a tus hijos.
Tu que diste a la vida,
tu vida,
y no esperaste a cambio
más que una muerte digna...

Debes estar triste Hermano.
Te olvidamos, recordándote.
Porque mil palabras no hacen un sentimiento,
porque un sentimiento...
no necesita de palabras.

Tomar la voz y desplegarla
ante el oído sordo del fanático.
Tomar la pluma y agitarla
ante el papel en blanco
del tirano.

Tomar la escuadra y el compás para trazar
el rumbo de la historia,
de la nueva historia del universo.
Eso trazaste Juárez.
Eso has perdido.

Nosotros.
Nosotros...
lo permitimos.

Cuando decimos Juárez,
no es Juárez lo que decimos.
 
Porque...
Cuando decimos Juárez...
no es Juárez lo que sentimos.

Pero en este año nuevo…
Juárez regresa y recomienza un verdadero,
justo, real, adecuado y exitoso México.

Y sea quien gane,
sea quien gobierne,
sea quien sea,
la realidad nos dice que debemos
orientarnos con la adecuada forma de avanzar
de nuestro Hermano…

¡Benito Juárez!











Comentarios de nuestros lectores:



Enva tus comentarios