EL DIÁLOGO NECESARIO





Decía el gran Saramago que las cosas siempre parecen fáciles de resolver vistas desde lejos, pero que quienes están en el terreno, quienes tienen que salvar de hecho los escollos, a ésos hay que escucharlos con atención antes de tomar ninguna decisión.

Por Isabel Dorado Auz
Fecha de publicacin: 2018-03-12 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Politica



Isabel Dorado Auz

    Decía el gran Saramago que las cosas siempre parecen fáciles de resolver vistas desde lejos, pero que quienes están en el terreno, quienes tienen que salvar de hecho los escollos, a ésos hay que escucharlos con atención antes de tomar ninguna decisión.

    A veces, decía el gran escritor, somos como un pez enganchado al anzuelo, nos agitamos, tratamos de desprendernos, damos tirones del hilo, pero no conseguimos comprender por qué un simple pedazo de alambre curvado ha sido capaz de prendernos y mantenernos presos, quizá nos soltemos, no digo que no, pero nos arriesgamos a que el anzuelo se nos quede atravesado, nos decía.

    Si reflexionamos un poco sobre tales premisas, entenderemos la importancia de fomentar el diálogo entre quienes tienen la obligación de resolver un problema. Ha sido precisamente el DIÁLOGO el gran ausente en los conflictos sociales en que me ha tocado participar. De hecho, siempre fui un promotor entusiasta de abrir puertas de participación ciudadana. Estoy convencido que a las personas las conocerás por sus hechos y no por las intrigas que se profesan cuando logras llamar la atención de un gobernante.

Recuerdo que cuando Javier Gándara quería construir un lago artificial en el Parque Madero, fue necesaria una sola plática entre quienes nos oponíamos al proyecto y las autoridades municipales, para dejarle claro al entonces alcalde de la inviabilidad de su propuesta. No lo aceptaría públicamente, aunque ese gesto lo hubiera enaltecido, y en su lugar decidió darle el crédito de su cambio de parecer, a una organización de vecinos  

    También se han presentado DIÁLOGOS ENGAÑOSOS como los que propició Manlio Fabio Beltrones cuando impuso la Ley 4 en la Unison. Sanchez Cereso, su brazo derecho, se haría famoso por engañar a través de la palabra y engatusar de esa manera a líderes de cualquier índole. Eduardo Bours, por su parte, al carecer de una formación política sólida, evitaba cualquier tipo de diálogo con sus verdaderos adversarios. Nunca accedió el cajemense a sentarse en una mesa de negociación con quienes nos oponíamos a la destrucción del Parque de Villa de Seris.

Será capaz Claudia Pavlovich de entablar un verdadero DIÁLOGO con trabajadores y autoridades de la Universidad de Sonora para evitar el estallamiento de Huelga, o por el contrario seguirán cometiéndose torpezas como la que puso en jaque a nuestra Universidad cuando el ahora secretario de salud pretendió imponer a chaleco la armonización, con la Ley 38, del importante rubro de cotizaciones al ISSSTESON para la jubilación de los profesores.

Aunque no es su papel, el STAUS decidió ofrecer una propuesta de solución. Eso originó que la dirigencia sindical sometiera a PLEBISCITO su propuesta y durante esta semana se conocerá el sentir del profesor universitario. Sea cual sea el resultado, el gobierno tendrá la oportunidad de demostrar si es capaz de entender el sentir universitario. Por ejemplo, si se avala la propuesta sindical, deberá garantizar un aumento salarial por encima del tope impuesto a nivel nacional, para que el impacto del aumento del uno por ciento en la cotización no repercuta en el bolsillo de los profesores. Esto es, deben proporcionarse recursos a la Universidad para amortiguar el golpe de la nueva cotización. En caso de que no se acepte la propuesta, mal haría el gobierno en ningunear al trabajador universitario.

Queriendo o no, a empujones, dentro de la Universidad se está buscando la COHESIÓN a pesar de muchas desconfianzas. Cualquier nuevo error de la autoridad podría ser muy costoso para la universidad y para la autoridad misma. Veremos, entonces, si quienes están al frente tienen capacidad de gobernar o sólo la intención de burlarse de las peticiones sindicales.

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