ENTREVISTA A FRANZ RUDOLF WICKER DITSCH





Hace tiempo que quería conocer al señor Wicker, un alemán que radica desde hace algunos años en Hermosillo, y que la leyenda lo ubicaba entre las Juventudes Hitlerianas, algo que es  un mito más que una realidad, lo cierto es que siendo muy adolescente y perteneciendo al ejército regular alemán

Por Cipriano Durazo Robles
Fecha de publicacin: 2018-03-11 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Opinión y Sociedad

 
 


Por Cipriano Durazo Robles

Hace tiempo que quería conocer al señor Wicker, un alemán que radica desde hace algunos años en Hermosillo, y que la leyenda lo ubicaba entre las Juventudes Hitlerianas, algo que es  un mito más que una realidad, lo cierto es que siendo muy adolescente y perteneciendo al ejército regular alemán, le tocó rendirse ante el francés Jean de Lattre de Tassigny, militar francés considerado un héroe de la Segunda Guerra Mundial.

Actualmente Franz Rudolf, tiene casi 90 años de edad, nacido el 29 de enero de 1929 en Salgau en Wurtenberg en el sur de Alemania.  Está muy interesado en develar la leyenda por su paso en las Juventudes Hitlerianas, y así poder explicar su  verdadero desempeño durante la Segunda Guerra Mundial.

 Casi como agente del Mosad, nos decidimos a entrevistarlo, para que nos aclarara su incursión en esta parte de la Historia de la Humanidad.

-    Antes que nada, ¿Usted perteneció a las Juventudes Hitlerianas?

-    Yo no pertenecí, porque mi padre era totalmente opuesto al nazismo, y el estaba reacio en comprarme el uniforme que nos pedían en la escuela a fuerzas con distintivos el tercer Reilch, entonces mi mamá, le pidió a los vecinos que me prestaran uno para cumplir con el requisito, que era de las juventudes Hitlerianas, eran tiempos malos, porque todos sabíamos que se iba a perder la guerra, pero nos exigían el uniforme en fechas que ellos consideraban importantes ,de manera que era de forma obligatoria tener que llevarlos puestos.

-    ¿Pero usted conoció los campos de concentración?

-    Yo no, mi padre porque era veterano de la Primera Guerra Mundial, su nombre era Johan Jorg Wicker, capitán del ejército alemán, y al ver aquello se desilusionó del nacionalsocialismo, y por eso buscó una escuela de Jesuitas para mí, en la Selva Negra Alemana;  él  fue al campo de Concentración de Dachau como invitado porque los nazis respetaban a los veteranos de la Primera Guerra, y para el eso fue muy interesante, ahí vio muchos judíos, que tenían comercios exitosos antes de estar ahí. La prensa de Adolf Hitler no permitía que se escribiera lo que estaba pasando en ese entonces.

-    ¿Y qué sucedió en su estado natal?

-    En Wurtenber no había muchos nazis, porque la mayoría eran católicos, pero cuidaban mucho lo que comentaban. Mi padre optó por ponerme en una escuela jesuita porque en el Sur de Alemania no querían a los austriacos como Hitler, y no quería que tuviera la doctrina de las escuelas públicas alemanas que eran muy pro-nazis.

-    ¿Cuál era la posición política de su padre ante todo este maremágnum de acontecimientos?

-    Mi padre era el veterano más connotado de esta parte del Sur de Alemania, mi padre fue oficial del Kaiser, era un militar destacado, veían a Hitler como su oposición política, porque mi familia venía de generaciones de católicos, y a los nazis no les interesaba esa religión.

-    ¿Cómo llegó usted a México?

-    Yo trabajaba en los Estados Unidos y yo conocía a Gamesa mucho antes de llegar a México, llegamos a Ciudad Obregón provenientes de North Dakota, esencialmente yo vengo de una región molinera de Alemania.

-    Y que pasó cuando se rindieron ante el general De Lattre?

-    Él fue muy popular en Alemania a pesar de todo, en la región nuestra, porque la religión católica fue muy buena para nosotros, para el papa, y para el catolicismo que tiene mucho más significado político que en México o Los Estados Unidos. Yo para que no vieran que era de una región contra Hitler tomé un curso pre-militar, y  conduje un tanque de guerra.

Cabe destacar que en 1944 con sólo 16 años de edad, nuestro entrevistado, fue llamado para enrolarse en las Fuerzas Armadas para la SS, cuestión que no le agradó mucho a su padre, y le consiguió un adiestramiento como oficial del ejército  de reserva, y eso lo excusaba para no pertenecer a la SS y así poder ser preparado como capitán.

Estuvo desplegado en Septiembre, Octubre y Noviembre de 1944, y lo confinan a su unidad de Diciembre de 1944 a febrero de 1945 en Francia, en Alsacia, Lorenia y Wurtenberg, donde estuvo combatiendo contra los franceses, y se rindió ante Jean de Lattre de Tassigny, porque tenían una compañía de jóvenes de 14 y 16 años de edad, y gente mayor de 60 años que habían sido veteranos de la Primera Guerra Mundial, la idea era echar mano de lo que se pudiera ya casi al finalizar el conflicto bélico.  En realidad ellos creían que se iban a encontrar con el General Patton del ejército de Estados Unidos, sin embargo era el general de Tassigny al que se tuvieron que rendir.

Debido a que no perteneció al Partido Nazi, ni a la SS, estuvo después en el ejército de la OTAN, teniendo el cargo de Teniente coronel como ejercito de reserva cuando estuvo en Africa, en Kenia, Zaire y El Congo Belga.

A  Sonora llegó por invitación de Luis Salcido del Molino San Luis, debido a que toda su familia tiene cientos de años en la Molinería en Alemania, por lo que llega primero a North Dakota, pero los Suizos lo mandan a Gamesa a Ciudad Obregón y también empieza a dar asesoría a todos los molinos del señor Salcido, teniendo pues varios empleos en distintas ciudades, y finalmente asentándose en el continente americano para también dar clases de alemán en la Escuela de Lenguas de la Universidad de Sonora, y clases de post-grado en Alimentos y en Química dentro de la misma universidad, así como asesor de la Sagarpa del Gobierno del Estado de Sonora.

Sea pues esta una gran experiencia de vida, de un hombre vital, que a sus casi 90 años de edad, no deja de sorprendernos a todos con sus innumerables aventuras.
 
Cipriano_Durazo_Robles

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