TRANSFUGAS OPORTUNISTAS





Sin duda este proceso electoral es inédito en muchos aspectos, en el espectro político electoral aparecieron con mayor auge los candidatos independientes, aunque algunos no tan independientes, dado que la convicción no es una prenda que se quita o se ponga,...

Por Olga Armida Grijalva Otero
Fecha de publicación: 2018-01-26 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Politica



Por Olga Armida Grijalva Otero

Sin duda este proceso electoral es inédito en muchos aspectos, en el espectro político electoral aparecieron con mayor auge los candidatos independientes, aunque algunos no tan independientes, dado que la convicción no es una prenda que se quita o se ponga, es un proceso interno deliberativo que con lleva despojarse de la ideología partidista para proclamarse independiente

También dentro de lo inédito esta la precandidatura independiente de una mujer indígena. Apreciaron también los tránsfugas oportunistas mejor conocidos en la jerga política como chapulines, esta figura no inédita dado que este fenómeno es recurrente en cada proceso electoral, tanto local como federal, para muestra de ello, el regreso del Senador Javier Lozano a su casa de origen, primeramente priista, luego panista hoy otra vez priista, y muchos otros y otras chapulines mas

Lo que es de llamar la atención, en la carrera presidencial es el abandono de las filas de Acción Nacional de la Senadora Gabriela Cuevas, para cobijarse a la sombra de Morena o más bien dicho de López Obrador, aquel populista, autoritario, ignorante, retrogrado, nacionalista trasnochado y muchos adjetivos más que le adjudico a López Obrador cuando en Acción Nacional le ofrecían atractivos candidaturas a puestos de elección popular haciendo una carrera vertiginosa en las filas de ese partido.

En política sin duda se requiere de una dosis de pragmatismo, dado que no se convive con ángeles celestiales, pero de ahora, a decir la Senadora que se une al movimiento plural convocado por el líder de Morena, y de persistir en la lucha por una democracia más justa y libre, a eso se le llama PRAGMATISMO RAMPLÓN, así con mayúsculas.

¿No le bastaron los 18 años para darse cuenta de que con la llegada del panismo al poder político no se dio una transición democrática? ¿No recuerda que Fox se entregó al viejo priismo, sin haber movido una sola pieza de la anquilosada estructura política? ¿No recuerda que Calderón ganó la Presidencia de la Republica "haiga” sido como "haiga” sido, coludido con lo más nefasto del sindicalismo magisterial, artífice este, del robo de la presidencia aquel primero de julio de 2006?

¡Que es de sabios rectificar!.... si, por supuesto, pero para ello hay momentos y formas. ¿Por qué, ésta decisión no la tomo cinco años atrás cuando el mismo López Obrador convoco a un movimiento de regeneración nacional, y lo hace cuando en pleno proceso electoral su partido ya no le dio la oportunidad de colgarse de la siguiente liana? A esto se le llama TRÁNSFUGA OPORTUNISTA no demócrata.

De haber atendido democráticamente el llamado de inclusión de López Obrador, debió primero no condicionarlo a obtener una candidatura plurinominal en el Congreso de la Unión, que le permitiera seguir siendo presidenta de la Unión Interparlamentaria hasta el 2020 esto se le llama vulgar TRUEQUE, así también con mayúsculas.

¿Se le apuesta a un proyecto de nación o a un proyecto personal?

En el marco cultural de nuestro país "hacer política a la mexicana” es ir por otro partido cuando el suyo no lo presenta a las elecciones, constituye en la actualidad una práctica común del juego político mexicano

La fragmentación partidista, ideológica y política por el trasfuguismo electoral retribuido, es un serio problema que actualmente enfrenta nuestra democracia.

El transfuguismo, es parte de la forma de hacer política, es decir, cambiarse de partido, ofrece la posibilidad de ganar el poder, en ese sentido la deslealtad, la traición o la disidencia partidista son rentables. Presentarse con otras siglas a la elección y romper, por ende, con el partido que los formo, es para muchos atractivo, por un triunfo asegurado.

¿Es válido o no prohibir que los militantes de un partido participen políticamente como candidatos de otros partidos rivales, cuando se puede apelar a las libertades y derechos fundamentales que garantiza una democracia? Formalmente sea válido, pero ética y moralmente no, sin embargo, si en la actualidad se le ha quitado a la democracia su dimensión ética y al derecho su dimensión moral, podemos esperar más por delante, que grandes figuras política, al ver que su barco se hunde engruesen las filas del transfuguismo electoral. Al final lo que importa es la democracia cuantitativa que se mide en las urnas sin importar la democracia cualitativa que se mide en el ejercicio del poder político.

Al final el pueblo paga los platos rotos.

Hermosillo, Son. enero 2018

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