TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL





Tenemos la idea de que el trabajo es la condici贸n esencial para tener un ingreso monetario y, por tanto, existencia econ贸mica debido a nuestras interacciones en el mercado. Se asocia de manera autom谩tica e indiscutible a la remuneraci贸n por el tiempo de trabajo invertido en un

Por Jos茅 Dar铆o Arredondo L.
Fecha de publicaci髇: 2018-01-09 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Politica



Jos茅 Dar铆o Arredondo L贸pez

"Cuando las circunstancias cambian, yo cambio de opini贸n. 驴Usted qu茅 hace?鈥

John Maynard Keynes

Tenemos la idea de que el trabajo es la condici贸n esencial para tener un ingreso monetario y, por tanto, existencia econ贸mica debido a nuestras interacciones en el mercado. Se asocia de manera autom谩tica e indiscutible a la remuneraci贸n por el tiempo de trabajo invertido en un entorno espec铆fico, sujeto a normas y procedimientos que, finalmente, tambi茅n est谩n determinados por el mercado y, no tanto, por las necesidades humanas. As铆 pues, la l贸gica de la oferta y la demanda chupa nuestras energ铆as mentales, emocionales y f铆sicas, en una cadena continua de eventos que van desde la inserci贸n al entorno laboral hasta el fin de la vida productiva.

En este contexto, el hombre nace predestinado a trabajar para vivir, es decir, a depender de factores externos de 铆ndole econ贸mica para resolver sus necesidades materiales y no tanto para desarrollarse como persona; esto es, que en el plano emocional, social y pol铆tico tenemos un d茅ficit de atenci贸n que nos hace adolescentes cr贸nicos echados a puntapi茅s en el camino en construcci贸n de lo humano.

Lo anterior da cuenta de un grado de enajenaci贸n que convierte en paria al trabajador, bajo la f茅rula de un patr贸n y de un sistema que decide el bien y el mal para su empleado. Este sistema de exclusi贸n, de privaci贸n de derechos laborales y sociales que, en resumidas cuentas, lo es de derechos humanos, conforma e impone una mentalidad siempre subordinada, siempre expectante de las decisiones externas que considera de obligado acatamiento. As铆, los derechos de los trabajadores son percibidos como una graciosa concesi贸n del capital y la empresa el v铆nculo m谩s eficiente de 茅stos con la realidad social que es interpretada de acuerdo con la l贸gica del mercado.

En este contexto, el trabajo se convierte en una obligaci贸n vital en t茅rminos de la supervivencia en una sociedad ajena y hostil, solamente vivible mediante la posesi贸n de medios de producci贸n de mercanc铆as, dinero para adquirir bienes y un conjunto de normas jur铆dicas que ponen muy en claro la frontera entre lo propio y lo ajeno, con exclusi贸n discreta o evidente del desarrollo de lo humano. Lo anterior es claro si consideramos que la naturaleza de las reformas laborales de nueva generaci贸n ha subrayado el peso del Mercado sobre el Estado y, consecuentemente, la preeminencia del capital sobre el trabajo.

Recientemente se ha ventilado la posibilidad de un aumento en el salario m铆nimo, incluso por parte de organismos patronales; pero al mismo tiempo los empresarios aplauden sin recato las reformas legales que hacen posible el despido de los trabajadores sin responsabilidad para ellos, as铆 como mayores facilidades para contratar sin la obligaci贸n de reconocer antig眉edades ni derechos adquiridos, adem谩s de las generosas devoluciones de impuestos con que son premiadas las empresas por cumplir con lo que legalmente es su obligaci贸n. Vemos, pues, que mientras los salarios y los derechos laborales van a la baja, los precios de los bienes de consumo popular suben, al igual que las tarifas de los servicios, lo cual hace posible que cada aumento anunciado se nulifique casi de inmediato en una carrera donde el que pierde es el trabajador.

Tenemos un trabajo devaluado frente a un mercado cada vez m谩s exigente, lo que da por resultado un sistema de exclusi贸n econ贸mica y social que afecta enormemente los valores de una sociedad que se dice democr谩tica: la esclavitud salarial es una condena de por vida que sufre el productor directo que ve reducidas sus expectativas de bienestar y progreso. Consecuentemente, el aparente ahorro de las empresas por concepto de remuneraciones al factor trabajo se convierte en un decremento de la demanda de los bienes y servicios que el sistema produce, con lo que la oferta tiene, por necesidad, que reducirse con graves consecuencias para los costos de operaci贸n de las unidades productivas y finalmente para su supervivencia. El tejido social se rompe y tenemos cuadros de violencia e inseguridad p煤blica que ameritan la revisi贸n del modelo y rectificar la pol铆tica laboral y salarial, tanto como la seguridad social como mecanismo de redistribuci贸n del ingreso y, por consecuencia, de estabilidad social. Llegados a este punto, debemos pensar seriamente en que la fortaleza de la seguridad social depende de la calidad y la cantidad del empleo, tanto como su defensa por parte de las organizaciones de los trabajadores. 聽

Si tenemos empleo precario e ingreso por debajo de la l铆nea de pobreza en un alto porcentaje de la poblaci贸n nacional, 驴c贸mo se puede pensar que los sistemas de seguridad social puedan ser sostenibles? 驴C贸mo es posible que el gobierno pretenda hacer caer sobre las espaldas de los trabajadores el peso de la corrupci贸n y p茅sima administraci贸n de la seguridad social? 驴Podr谩, un gobierno responsable, pensar que la inconformidad social se resuelve con leyes que autoricen el uso de la fuerza armada, o que silencien a los cr铆ticos del sistema y sus representantes? Desde luego que no.

En la actualidad, las organizaciones representativas de la clase trabajadora son el enemigo que vencer del sistema a la par que son, parad贸jicamente, su mayor sustento. Lo anterior se debe a que los sindicatos son el frente de defensa de los derechos colectivos, pero al mismo tiempo la maquinaria m谩s eficiente de manipulaci贸n y mediatizaci贸n de la voluntad de los trabajadores. En ese sentido, el peso legal y pol铆tico de sus demandas depende, para efectos pr谩cticos, de la acci贸n o inacci贸n de las organizaciones por cuanto que 茅stas pueden hacer visible un problema que puede resolverse, o no, en plazos menores que si fuesen abordados por cada uno de los afectados.

En Sonora, ante las reiteradas amenazas de suspensi贸n de los servicios de seguridad social del ISSSTESON, en un acto de absurda violaci贸n de la legalidad que tanto se proclama por el actual gobierno de Sonora, los sindicalistas universitarios se han pronunciado por un rotundo no a la exigencia de que la Universidad de Sonora firme un convenio abusivo y desproporcionado. Cabe recordar una vez m谩s que existe un contrato firmado con ISSSTESON en plena vigencia y cualquiera sabe que mientras que una de las partes interesadas no acceda a modificar los t茅rminos del contrato, 茅ste sigue normando la prestaci贸n de los servicios contratados.

La directiva del ISSSTESON puede incurrir en un grav铆simo error no s贸lo legal sino pol铆tico al desconocer unilateralmente sus obligaciones y ser, por tanto, objeto de demandas por incumplimiento de contrato y lo que resulte en perjuicio de los trabajadores derechohabientes. Como hemos se帽alado en otras ocasiones, la organizaci贸n de los trabajadores y su defensa de los derechos colectivos, laborales y sociales es fundamental.

De 煤ltima hora: el propio lunes 8 del presente, fecha en la que los sindicatos universitarios realizaban una rueda de prensa sobre el problema en comento, el director del ISSSTESON, Enrique Claussen, comunic贸 que dejaba sin efectos la suspensi贸n de los servicios y planteaba una pr贸xima reuni贸n para buscar alguna forma de acuerdo entre las partes. Le decimos al se帽or Claussen que la mejor forma de llegar a acuerdos es cumplir con la ley y dejarse de amenazas, fintas y manipulaciones. M谩s seriedad.

http://jdarredondo.blogspot.com
聽聽聽聽 聽

聽聽聽 聽

Comentarios de nuestros lectores:



Env韆 tus comentarios