LA TRANSICIÓN EN MARCHA





Actuar de buena fe en la política, sin conocer exactamente en que consiste el juego político, puede llevarnos a ser bastante ingenuos, tal y como me ocurrió hace algunos años.

Por Isabel Dorado Auz
Fecha de publicación: 2018-01-08 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Politica



Isabel Dorado Auz

Actuar de buena fe en la política, sin conocer exactamente en que consiste el juego político, puede llevarnos a ser bastante ingenuos, tal y como me ocurrió hace algunos años.

Recuerdo que retrasé por algunos años mi separación del PRD, renuncié en el 2008, esperando que Andrés Manuel López Obrador abandonara ese partido y nos convocara a la conformación de una nueva institución política, lo cual vendría algunos años después.

En plena campaña presidencial para las elecciones del 2012, me tocó asistir a un evento de AMLO en uno de los auditorios del Centro de las Artes de la Universidad de Sonora. Lo encaré y le reclamé la poca atención que su equipo le brindaba a los movimientos sociales y que, bajo mi punto de vista, esa podría ser una de las flaquezas de su campaña electoral. Cabe recordar que en esa época había un conflicto social muy importante en Cananea, que la tragedia en la Guardería ABC había logrado movilizar a miles de hermosillenses, que eran constantes las manifestaciones ambientalistas y que Sonora tenía una efervescencia de movilización social pocas veces vista en su historia. Estaba convencido que para lograr un verdadero cambio de régimen político era necesario unir esas fuerzas emergentes y aprovechar sus liderazgos para darle salida a las diversas problemáticas sociales.

Por qué AMLO priorizaba la adherencia a su causa de empresarios, pequeños o medianos, era algo que no entendía en aquél entonces. Por eso nunca entendí el desastroso desencuentro que tuvimos con Andrés Manuel, cuando finalmente nos dio la oportunidad de intercambiar puntos de vistas en una visita que realizó a Hermosillo posteriormente. Tal intercambio duró tan solo cinco o diez minutos, donde parecía que lo que Él esperaba, era que nosotros nos adhiriéramos incondicionalmente a su causa, cual borregos, lo cual obviamente no sucedería, ya que precisamente es lo que siempre le hemos criticado al partido oficial, el PRI, y cuya práctica ha sido retomada por la totalidad de las fuerzas políticas partidistas, en un sistema que poco tiene de democrático.

Hoy, analizando los acontecimientos recientes, me queda la impresión de que el Peje ya pactó con la mafia del poder, o al menos una parte importante de la misma, y que eso le puede traer como consecuencia el convertirse en el próximo presidente de la República, si es que no está adhiriendo a varios caballos de Troya, los cuales serían los causantes de una desastrosa tercera caída que lo mandaría a la Chingada, ese lugar del que presume ser dueño y donde pasaría el resto de sus días.

Aun así, "haiga sido como haiga sido”, de darse la transición, le esperan a nuestro país tiempos mejores. Sabremos con claridad si Andrés Manuel fue solo un espejismo o el verdadero estadista que estábamos esperando. Se abrirá la posibilidad de que surjan verdaderas opciones políticas y no el remedo de partidos políticos que tenemos hoy en día. Es posible que muchos de los que votemos por AMLO seamos sus críticos más severos, sobre todo si no cumple sus promesas de austeridad republicana, lo cual sería lo mínimo que se le exigiría.

Me queda claro que muchas cosas no van a cambiar y eso se percibe en el discurso camaleónico que actualmente tiene el precandidato que encabeza las encuestas. Por ejemplo, esa tolerancia hacia la nueva ley de seguridad interior, donde el Peje nos sugiere que no nos preocupemos ya que los soldados desobedecerían a sus superiores en caso de que les pidan ejecutar una orden en contra del Pueblo. Según Él, no habría riesgo de que se repitiera un 2 de Octubre de 1968, siendo el presidente, pero no nos garantiza que eso no ocurrirá si se implementa un nuevo Fraude electoral.

Espero, sinceramente, que la incorporación del consuegro de Slim, del suegro de Emilio Azcárraga Jean, de Esteban Moctezuma, relacionado con TV Azteca, y de ese personaje patrocinado por Monsanto para que se ocupe de la Secretaría de Agricultura, al equipo de Andrés Manuel López Obrador, sea la garantía de una transición en marcha. Entiendo que la mafia del poder difícilmente renunciará a sus privilegios, pero si podría ser menos abusiva con los que menos tienen.


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