"¡AGÁRRATE DE LA BROCHA!”





El origen de la frase que sirve de título a esta relato, data de los años que rebasaron la cuarta década del siglo XX, y fue pronunciada por primera vez por un orate. Sin embargo, "Agárrate de la brocha” ha persistido al través del tiempo.

Por Gilberto Escobosa Gámez
Fecha de publicación: 2017-10-25 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Libros



Por Gilberto Escobosa Gámez

De su libro titulado "FRAGMENTOS DE LA HISTORIA: MI ANECDOTARIO”

El origen de la frase que sirve de título a esta relato, data de los años que rebasaron la cuarta década del siglo XX, y fue pronunciada por primera vez por un orate. Sin embargo, "Agárrate de la brocha” ha persistido al través del tiempo.

El autor, de la frase de marras, fue un señor de nombre Gregorio Cárdenas quien se dio a conocer en toda la República al descubrirse que había establecido en el patio de su casa, en el Distrito Federal, un cementerio particular, para mujeres que él mismo había enviado de vacaciones a las playas de otro mundo. Parece que ya desde ese tiempo existía lo que hoy llamamos turismo.
 
Goyo_Cardenas

Para desgracia del señor Cárdenas, un buen día los habitantes de la Ciudad de México notaron con asombro que el equilibrio hembra-macho, entre los humanos había desaparecido, y se dedicaron las autoridades a investigar la cuestión; ustedes saben que éstas, siempre meten las narices en donde no los llaman, según declaró don Gregorio, pues ese problema era solamente demográfico y nada más.

No tardaron mucho tiempo los investigadores en aclarar el motivo de ese desequilibrio: El dicho señor Cárdenas estaba emulando a un caballero de nombre Landrú. Y sucedió como en Agua Prieta, en escuadrón de gendarmes aprehendió al estilo americano al excéntrico matamujeres mexicano, hombre de alegre memoria para los periodistas de la época. Y es menester agregar, como una alabanza a la diligencia de los agentes de la Policía en apresar a don Goyo, que aquellos obraron con la prontitud que el caso requería, acuciados por el temor de que ese equilibrio de los sexos los dejara viudos o sin su mamá.

Pero Cárdenas que de tonto no tenía un solo pelo a pesar de su abundante cabellera, fingió con maestría, mejor que la mayoría de los actores de algunas películas de cine mexicanas, españolas y argentinas, que era un loco de atar, para evitarse una sentencia que le llevaría a las puertas de San Pedro. Todavía existía en México la pena de muerte.

¡Y allí los quisiéramos ver!: Eminentes siquiatras estuvieron a punto de volverse locos durante sus estudios del misógino, pues unos opinaban que era un pobre orate, y otros que estaba perfectamente cuerdo. Lo curioso del caso es que el discípulo de Jack el Destripador aborrecía a quienes aseguraban que era hombre normal ¡Normal! ¿Qué les parece?

Y mientras eran peras o eran manzanas, los jueces enviaron al enemigo número uno de las mujeres al manicomio "La Castañeda”, donde continuó desarrollando actividades de actor para hacer creer en su locura, mientras algunos médicos escépticos y malas gentes opinaban que Cárdenas era carne de patíbulo.

Así continuaron las cosas entre peras y manzanas, entre dizque cuerdo o quizá loco, hasta que un buen día en que el director de "La Castañeda” le atacó la locura de reparar el edificio y obligó a los orates a trabajar de albañiles, de carpinteros o de electricistas. Naturalmente que los internos se volvieron locos de contento y empezaron a hacer más diabluras que cuando eran libres. Uno de los que gozó a más no poder porque tuvo la oportunidad de convencer a todo el mundo de que era un legítimo, un auténtico orate, fue Gregorio.

El primer día de labores en los patios del manicomio había una junta de siquiatras para observar la conducta de sus muchachos, cuando vieron que Cárdenas ordenaba a un loco-pintor que se encontraba arriba de una escalera:

-Agárrate de la brocha, "Rafái”, que me llevo la escalera- al tiempo que dejaba a su colega enajenado en el aire.

Esa fue la prueba máxima para los médicos que afirmaban que Goyo estaba mal del magín, por lo que gritaron a coro:

- ¡Te lo dije!

Las crónicas de la época dicen que después de esa brillante actuación del señor Gregorio Cárdenas, éste se ganó el sustento de treinta años en "La Castañeda”. Lo que ignoramos es cómo quedó el orate que se encontraba arriba de la escalera; no se sabe si hubo o no un loco menos en aquel edificio, lo cual no tiene mucha importancia si pensamos que siempre habrá afuera suficiente material humano para llenar los más grandes manicomios de cualquier parte del mundo.

Hoy, como se dice al principio, "Agárrate de la brocha” es una frase muy mexicana que todavía no es muy bien comprendida fuera de nuestras fronteras. Pero aquí en México tiene un gran significado y ¡pobre de aquel a quien se la digan! Es equivalente a las frases de "quedar al garete”, "ya verás cómo te las arreglas”. Es señal de que nos han abandonado a nuestra suerte o "nos dejaron chiflando en la loma”, o nos quedamos solos con la suegra después de un familiar altercado con la esposa.



@ (Copyright) Claudio Escobosa Serrano, Todos los derechos reservados

http://www.contactox.net/

FACEBOOK DE GILBERTO ESCOBOSA:

https://www.facebook.com/GilbertoEscobosaGamez?ref=hl


TWITTER DE GILBERTO ESCOBOSA GÁMEZ:

@GilberEscobosa

#HISTORIACONTACTOX
https://twitter.com/search?q=%23HISTORIACONTACTOX%20&src=typd

Comentarios de nuestros lectores:



Envía tus comentarios