BOULEVARD ABELARDO L. RODRÍGUEZ





Militar, Político y Benefactor. Nació en San José de Guaymas el 12 de mayo de 1899, hijo de Don Nicolás Rodríguez un modesto leñador y Doña Petra Luján. Cursó la escuela primaria en Nogales, después trabajó de peón en el Mineral de Cananea.

Por Juan Antonio Ruibal Corella
Fecha de publicación: 2017-09-13 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Historia



Por Juan Antonio Ruibal Corella

(Centro de la ciudad)


    Militar, Político y Benefactor. Nació en San José de Guaymas el 12 de mayo de 1899, hijo de Don Nicolás Rodríguez un modesto leñador y Doña Petra Luján. Cursó la escuela primaria en Nogales, después trabajó de peón en el Mineral de Cananea. En 1913, al estallar la revolución contra Victoriano Huerta, se alistó en las tropas del general Obregón.

    Tomó parte activa en la toma de Culiacán y ganó el ascenso a Capitón. En diciembre de 1914, ya era Mayor y fue herido en la 2ª batalla de Celaya ascendiendo a Teniente Coronel. Asistió a los combates de Aguascalientes y Saltillo y a la defensa de Agua Prieta, siendo ascendido a Coronel.

    En 1920, secundó el Plan de Agua Prieta y fue promovido a Brigadier, desempeñando diversos cargos militares y a fines de 1923, el Presidente Obregón lo nombró Gobernador y Comandante Militar del entonces Territorio Norte de Baja California; ahí ascendió a General de Brigada y desarrolló en el gobierno una constructiva labor y una especial pericia en el terreno de negocios particulares, origen de su cuantiosa fortuna.

    El 16 de enero de 1932, fue nombrado Secretario de Industria, Comercio y Trabajo y el 1º de agosto, se hizo cargo de la Secretaría de Guerra y Marina. Con motivo de la renuncia del Ing. Pascual Ortiz Rubio, el Congreso de la Unión lo nombró Presidente Substituto de la República del 4 de septiembre al 30 de noviembre de 1934, en cuyo cargo sorteó con discreción y habilidad los problemas nacionales.

    Al concluir su encomienda, se retiró a sus negocios privados hasta 1941, en que el Presidente Ávila Camacho le encomendó el puesto de Jefe de la Oficina de Coordinación y Fomento de la Producción y al declararse el estado de guerra contra Alemania y sus aliados, fue nombrado Jefe de Operaciones Militares en la Región del Golfo de México, hasta principios de 1943.

    El 1º de septiembre de ese año, tomó posesión como Gobernador Constitucional de Sonora, que marcó la etapa estelar de su vida. Desarrolló una impresionante y progresista labor, cuyos efectos todavía se perciben en los tiempos actuales; así por ejemplo, arregló el Catastro, realizó pequeñas obras de irrigación y la presa de Hermosillo, construyó y reedificó centenares de edificios escolares del Estado, fundó diversas Escuelas Secundarias y aumentó considerablemente el presupuesto destinado a la Educación Pública.

    En cuanto a obras materiales, ensanchó la vía caminera y se edificaron entre muchas otras la Biblioteca y Museo del Estado, el Palacio Municipal y varios boulevares sobre todo en Hermosillo, el Asilo de Ancianos, y múltiples obras deportivas, despertando en todos los sonorenses, un espíritu de iniciativa que había permanecido aletargado durante muchos años.

    Sobresalen sin embargo dos obras fundamentales; Las Misiones Sonorenses de Superación Popular lamentablemente desaparecidos, y la "Fundación Esposos Rodríguez” que subsiste hasta la fecha más fuerte que nunca.

    En cuanto a las primeras, se multiplicaron por todo el Estado para realizar una labor difusora de principios prácticos y costumbres que procuraron el acercamiento del hogar a la escuela, el desarrollo de la cultura física por medio del deporte organizado, el desarrollo del arte por medio de espectáculos teatrales y la observancia de normas sobre higiene y alimentación popular adecuada. Obvio resulta apuntar, que en esta gigantesca tarea se vio involucrada toda la sociedad sonorense.

    Por lo que se refiere a la "Fundación Esposos Rodríguez”, fue creada para ayudar a los jóvenes de los pueblos de Sonora que vinieran a estudiar a la capital del Estado y después en su caso, fueran a la capital del país. Para dicho propósito, el gobernador Rodríguez y su esposa Doña Aída S. de Rodríguez, donaron inicialmente la suma de un millón de pesos.

    El 15 de abril de 1946, se construyó formalmente la Fundación manejada por un Patronato cuyos miembros se eligen en forma vitalicia. El organismo creado fue visionario y ha servido de modelo a otros del país. Para solventar sus gastos, posee un considerable patrimonio inmobiliario. Cabe agregar que los becarios que en 1946 eran 24, a la fecha (fines del año 2010) se elevan a 5,600.

    El personaje no terminó su período. Por razones de salud, pidió al Congreso del Estado una licencia por tiempo ilimitado, para separarse de su puesto. Se retiró a la vida privada en su Hacienda "El Sauzal” contigua a la ciudad de Tijuana y falleció el 13 de febrero de 1967, en La Jolla, California.

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108.- Almada op. cit.

109.- Enriqueta de Parodi "Abelardo L. Rodríguez estadista y benefactor”, Gráfica Panamericana, S. de R.L., México, 1957.


PERSONAJES DE LA CIUDAD

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