AVENIDA JUAN BAUTISTA DE ANZA





Militar y explorador. Nació en el Presidio de Fronteras en 1734, hijo del militar español del mismo nombre. Principió en la carrera de las armas como Teniente de la Compañía de su pueblo natal el 1º de julio de 1755, ascendió a Capitán el 12 de septiembre de 1759 y se le dio el mando de la Compañía Presidial del Tubac

Por Juan Antonio Ruibal Corella
Fecha de publicación: 2017-09-10 00:00:00

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Por Juan Antonio Ruibal Corella

(Colonia Pitic)

De su libro titulado "PERSONAJES DE LA CIUDAD. Nombres de algunas de las calles más representativas de Hermosillo”

    Militar y explorador. Nació en el Presidio de Fronteras en 1734, hijo del militar español del mismo nombre. Principió en la carrera de las armas como Teniente de la Compañía de su pueblo natal el 1º de julio de 1755, ascendió a Capitán el 12 de septiembre de 1759 y se le dio el mando de la Compañía Presidial del Tubac, por orden del virrey Marqués de las Amarillas.

    Combatió a los seris y permaneció más de 6 años en la parte central del Estado, volviendo a operar nuevamente en contra de la referida tribu en 1769, formando parte de la Expedición de Sonora que dirigió el Coronel Domingo Elizondo y le tocó mandar una sección de 80 soldados pertenecientes a la 3ª División.

    Pero la estrella de De Anza, habría de brillar mucho más como explorador y colonizador. En Efecto, el 2 de mayo de 1772, planteó al virrey Bucareli la conveniencia de abrir un camino por tierra de la Provincia de Sonora a las riberas del Río Colorado y si era posible extenderse hasta la Alta California. Después de varias gestiones, obtuvo la autorización superior el 17 de septiembre de 1773.

    El 8 de enero de 1774, partió la expedición del Presidio de Tubac al mando de De Anza y 33 personas entre las cuales iban 2 clérigos, soldados, arrieros y sirvientes y después de un recorrido de 125 leguas llegó al Río Colorado, en donde trabó amistad con los indios yumas y cuya sumisión y vasallaje recibió, en nombre del rey de España.

    Logró salir a la costa de California llegando el 23 de marzo a la Misión de San Gabriel, en donde asistían cuatro misioneros franciscanos quienes los recibieron con gran júbilo, admirados por el hecho de que con tan poca gente hubiera hecho la travesía desde Sonora. Continuó a la Misión de San Diego y al puerto de Monterey. Se regresó por la misma vía llegando de vuelta a Tubac el 27 de mayo, después de 140 días de expedición con un recorrido de 594 leguas.

    Dispuesto a llegar hasta la bahía de San Francisco, organizó y puso en marcha una segunda expedición, reclutando voluntarios en El Fuerte, Álamos, Buenavista, el Pitic (actual Hermosillo), Ures y San Miguel de Horcasitas. Entre misioneros, soldados, arrieros y sirvientes, integró un total de 240 expedicionarios. Logró llegar a su destino, por el mismo camino que había abierto, lo dejó poblado y regresó.

    Después de diversas diligencias que lo llevaron hasta la ciudad de México ante el virrey, retornó con nombramiento de Comandante de las Armas de la Provincia de Sonora, habiendo hecho su arribo al Presidio de Horcasitas el 22 de mayo de 1777; pocos meses después, recibió el despacho de Gobernador de la Provincia de Nuevo México el mes de diciembre.

    Llevado de su espíritu incansable de explorador y colonizador organizó y comandó una tercera expedición desde la Villa de Santa Fe (hoy capital de Nuevo México) hasta la ciudad de Arizpe. Partió el 10 de noviembre de 1780, acompañado de 60 soldados veteranos, 55 milicianos, dejando señalada la ruta directa para el tránsito de personas y mercancías entre ambas poblaciones.

    La expedición fue más peligrosa que las de California, ya que tuvo que atravesar territorio habitado por la belicosa tribu apache, llegando por fin a Arizpe el 18 de diciembre después de un extenso recorrido. Tas un merecido descanso, retornó otra vez por la misma ruta Santa Fe, para hacerse cargo de la Gubernatura.

    No faltaron envidiosos en su vida. En 1784, fue separado del Gobierno de Nuevo México por el brigadier Felipe Neve, Comandante General de Provincias Internas, injustamente acusado de malos manejos, pero dos años después fue exonerado, ascendido a Coronel y se le encomendó el mando de las armas en la Provincia de Sonora.

    Este distinguido explorador, murió en la ciudad de Arizpe el 10 de diciembre de 1788, dejando viuda a Doña Regina Pérez Serrano. Sus restos están sepultados en la Iglesia de la misma y en su memoria, el gobernador Luis Encinas Johnson erigió, en Hermosillo, una soberbia estatua a caballo, obra del escultor Julián Martínez, ubicada a unos pasos de la confluencia entre los boulevares Rodríguez y Encinas.

PERSONAJES DE LA CIUDAD

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7.- Fotografía del Sr. Cruz Teros.
8.- V. Almada, Francisco R., Diccionario de Historia, Geografía y Biografía Sonorenses, Chihuahua, 1952.

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