OTRO ENFOQUE SOBRE LA HISTORIA DE LA NANOTECNOLOGÍA





La reunión que hoy nos convoca, es parte importante de la historia de la humanidad, es la historia de un saber hacer, la tecne, la cual ha venido aumentando nuestra capacidad física. Con ella, nuestros ancestros convirtieron un palo en una palanca

Por José Rentería Torres
Fecha de publicación: 2017-09-03 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Opinión y Sociedad



Por José Rentería Torres

La reunión que hoy nos convoca, es parte importante de la historia de la humanidad, es la historia de un saber hacer, la tecne, la cual ha venido aumentando nuestra capacidad física.

Con ella, nuestros ancestros convirtieron un palo en una palanca, luego aquel madero redondo lo transformaron en rueda y hoy las inmensas grúas con sus poleas, palancas, orugas y un punto de apoyo mueven miles y miles de toneladas de carga.

Este saber científico tecnológico también ha potenciado el alcance de nuestros sentidos como cuando los ojos de Galileo Galilei a través del telescopio de los holandeses pudieron percibir las montañas de la luna y los satélites de Júpiter, y hoy, los sensores satelitales, son prolongación de nuestros sentidos con los cuales podemos, ver, oír, oler, palpar y hasta tomarle sabor a lo que está más allá del macro universo conocido.

Pero junto a lo macro, están las galaxias de lo pequeño, de lo microscópico, de lo nano, en donde un nano es una millonésima parte de un milímetro. Y,  estas miniaturas, en unidad con lo macro se mueven en un mismo pulso con diferentes compases, al ritmo de una sinfonía universal.

En esta cadencia, Robert Hooke en el siglo XVII con su microscopio óptico pudo ver por primera vez, la vida en miniatura: Las células vivas. Después, en la primera mitad del siglo pasado vendría el microscopio electrónico descubriéndonos los interiores de los átomos y hoy, los microscopios de fuerza atómica nos permiten no solo observar sino, manipular, con sus nano instrumentos, las partículas elementales que constituyen la materia prima de las cosas.

Lo anterior nos lleva a la teoría del Big Bang para repasar desde ella los orígenes del universo, cuando en aquella gran explosión flotaban libremente los quarks, los protones, los neutrones… Al tiempo, aquellos diminutos y diferentes elementos se fueron agregando y ahí estaban los átomos, luego, según sus adherencias atómicas aparecieron las moléculas; la materia se solidificó; los átomos Hidrogeno se conjuntaron con los átomos Oxigeno y surgió la materia líquida; a las horas de tiempos cósmicos, la materia se vivificó y en esta dinámica cosmogónica, segundos después aparecería la vida inteligente, hacedora de la historia. Una historia que la seguimos haciendo.

Teilhard de Chardin decía, si pudiéramos hoy devolvernos 20,000 años atrás y recorrer la tierra palmo a palmo, nos sería difícil hallar a los escasos y dispersos grupos humanos, en cambio hoy, es difícil encontrar un espacio en donde no encontremos la huella de lo humano. Ahora, la población del mundo frisa en casi 7518 millones de personas, ya no cabemos, los recursos naturales se agotan, los espacios se reducen, hemos contaminado la biosfera en todos sus componentes. Somos expertos en el estudio de lo macro.

Por ello hoy, nos urge dirigir nuestra inteligencia hacia lo nano del universo, en donde los mismos viejos materiales en su substancia primera nos descubren otras nuevas propiedades físicas, químicas, eléctricas biológicas y más, con las cuales, ahora la ciencia con su nanotecnología, logra hacer nuevas fusiones atómicas entre los distintos elementos, obteniendo materiales más ligeros o más pesados, más resistentes o biodegradables, ropa y paredes con autocontrol térmico, limpiadores atmosféricos, motores y robots microscópicos que circulan por nuestras arterias…     O bien lo inerte se puede combinar con lo vivo para diseñar tejidos orgánicos con características diferentes.

Esta ciencia con su nanotecnología ya está con nosotros, por ello este encuentro entre los distintos sectores de la industria y los centros universitarios de investigación, nos convoca a conjuntar nuestras voluntades, para caminar por el mundo de lo nano para hacer más eficientes nuestros procesos de producción. La competitividad nos lo reclama.

Ciertamente, sin descuidar un equilibrio armónico con el desarrollo social y el cuidado de la tierra que nos sustenta.

Permítanme concluir con una frase, antigua por cierto pero de gran actualidad: "TODO LO QUE SE VE, ESTÁ HECHO DE LO QUE NO SE VE”.

Sean todos ustedes BIENVENIDOS.
 
Muchas Gracias.

El Dr. José Rentería Torres es Rector de la Universidad del Noroeste de Hermosillo, Sonora, México




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