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Era. Ahora  los consumidores gritan por todo. Como tú sabes los empleados tenemos el derecho de usar toda la corriente que necesitamos.

Por Esther García Carter
Fecha de publicación: 2017-08-30 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Opinión y Sociedad



Por Esther G. Carter

Ya no trabajo en la Compañía de Electricidad me dijo Cosme.

¿Pues qué pasó es una compañía muy buena ?..

Era. Ahora  los consumidores gritan por todo. Como tú sabes los empleados tenemos el derecho de usar toda la corriente que necesitamos.

Es cierto.

En mi casa madamas teníamos 8 calentones y 8 coolers en cada  cuarto. La cocina la movíamos con electricidad, hasta el abre latas, y la alberca la sosteníamos a 32 grados nada más. Desde luego que a  Julio Cesar lo teníamos muy cómodo en su cuarto con clima acondicionado...

Tu hijo.

No al perro, pero yo no tenía rasuradora que gaste electricidad, uno rastrillo.

Yo no veo nada mal a eso.

No Lo malo es que la gente alega que si cada empleado gastamos sin pagar todo lo que queremos, pues aparte de esto, le pasamos muchas veces los alambres a nuestros familiares, para que  también se alivianen, ellos, dentro de poco, van a tener que pagar el servicio, aunque no prendan un solo foco en su casa.

Esto suena mal.

Seguro. No piensan que los trabajadores de la  Compañía somos ciudadanos de primera. Nos ha costado un gran sacrificio ganar nuestras conquistas sindícales... ¿Recuerdas cuando el Lic. Benito Juárez abandonó la capital para venirse para Chihuahua?

No lo recuerdo…

Eso sale hasta en los libros de Primaria. Nosotros los de la Compañía en medio de los cañonazos, siempre le dimos la luz al carruaje del Lic.

Pero si en esos tempos los carruajes no tenían focos...

Cierto, solamente le limpiamos los quinqués y se los llenamos con petróleo. Además cuando la Revolución, también está en la historia, entonces alumbrábamos a los revolucionarios en sus campañas nocturnas...

Y cuando le tiraron el brazo a Obregón,... mi general, nosotros lo encontramos entre la tierra y se lo llevamos envuelto en papel periódico.

Y en la noche de Tlaxcalantongo en que mataron al señor Carranza... mi Presidente, le  pusimos unas veladoras en su mesa. Lástima que con el aire de la fusilería se apagaron todas.

Realmente ustedes son unos héroes.

Seguro. Nadie se atreve a treparse  a un poste para poner diablitos... y caer achicharrado.

¿Y ahora que piensan hacer?

Si no nos alcanzan las prestaciones y la feria que nos dan ahora,… recogeremos los focos que regalamos de baja producción y tendremos que formar otro nuevo Sindicato… Porque si con uno no funciona, con dos... si la hacemos…

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