LOS COPPEL: "DUEÑOS” DEL VASO DE LA PRESA ABELARDO L. RODRIGUEZ Y SUS ALREDEDORES





El pasado mes de junio, renunció a su puesto la entonces titular de la Dirección de Ecología Municipal de Mazatlán, Elsa Bojórquez Mascareño, debido a que fue presionada, dijo, por un constructor hermano del Gobernador Quirino Ordaz Coppel, tras sancionar con una multa...

Por Isabel Dorado Auz
Fecha de publicación: 2017-07-10 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Politica



Isabel Dorado Auz

El pasado mes de junio, renunció a su puesto la entonces titular de la Dirección de Ecología Municipal de Mazatlán, Elsa Bojórquez Mascareño, debido a que fue presionada, dijo, por un constructor hermano del Gobernador Quirino Ordaz Coppel, tras sancionar con una multa superior a los seiscientos mil pesos, por tala de árboles, a la constructora del hermano cómodo, según lo relata el periódico Noroeste tomando la nota de un video que hizo circular la profesora Elsa. Así, en un gesto de dignidad renuncia públicamente antes de elaborar el documento que le presentaría al alcalde posteriormente.

Quizá esa sea la razón por la cual las autoridades ambientales de Sonora y del municipio de Hermosillo no han hecho nada por parar el ecocidio que se está llevando a cabo en el vaso de la presa y que tantos dolores de cabeza, amenazas e incluso hasta prisión han padecido los posesionarios originales de esos predios que poco a poco van pasando a manos de los Coppel. Algo parecido a lo que ocurrió en Culiacán, previo a la construcción del Fraccionamiento Primavera, cuyo proyecto inició con la compra 1,000 hectáreas ejidales en 1993, en parte gracias a una reforma constitucional del presidente Carlos Salinas que permitió la privatización de los ejidos, cuyos campesinos que solían trabajar estas tierras para el cultivo se encargan, ahora, de cuidar ese lugar.

La semana pasada fui a visitar el vaso de la presa ante la denuncia que me hiciera un vecino de las Amapolas, quien diariamente escucha la tracatera de una máquina trituradora de árboles. Me decía que observa con mucha impotencia como es que se están acabando ese pulmón de la ciudad que representan los miles de árboles nativos, que cada día son menos. Constaté personalmente que había un tractor y una trituradora trabajando en ese lugar y estamos vigilando, desde lejos, como va cambiando el paisaje de esa zona a través de una memoria fotográfica. Nos gustaría, sin embargo, que nosotros, como sociedad, seamos capaces de obligar a las autoridades ambientales a que detengan este ecocidio antes de que sea demasiado tarde.
    
Queriendo o no, hemos ido dejando solos a quienes están dando la lucha legal desde el sexenio de Eduardo Bours. Personajes como los Salazar, Rosa Delia Coronado, Marcelino Dórame y otros posesionarios de esos predios han sido y siguen siendo víctimas de amenazas constantes, incluso se han provocado divorcios dada la desigual lucha en contra del poderío económico de los Coppel. Ellos, los lugareños, intentan conservar sus terrenos y seguir conviviendo con la naturaleza. Los Salazar, por ejemplo, tienen unas cabezas de ganado y producen queso regional. Rosa Delia y Marcelino tienen muchos años viviendo en ese lugar y sienten que su patrimonio está en verdadero riesgo, por eso siguen luchando.
    
Sin embargo, el riesgo más grande es la destrucción de miles de árboles nativos que pueden absorber grandes cantidades de CO2 y proporcionarnos a la vez grandes cantidades de oxígeno.
    
Da tristeza observar cómo se construyeron hasta su propio muro, los Coppel, para tratar de desviar el cauce natural del río San Miguel y que traerá algunas desgracias a los habitantes de las Amapolas en caso de que se presente una lluvia extraordinaria, tal y como ya ocurrió en el caso de la Victoria.



Comentarios de nuestros lectores:



Envía tus comentarios