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Recordado que  mis enemigos pueden aventarse con un espionaje cibernético, me apresuro a comunicar a mis múltiples admiradores, que acepto su invitación para  lanzarme como candidata para Presidenta de la República de mi querido México.

Por Esther García Carter
Fecha de publicación: 2017-07-07 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Opinión y Sociedad



Por Esther G. Carter

Recordado que  mis enemigos pueden aventarse con un espionaje cibernético, me apresuro a comunicar a mis múltiples admiradores, que acepto su invitación para  lanzarme como candidata para Presidenta de la República de mi querido México. Lo que nos llevara sin lugar a dudas al camino recto, seguro, y honrado... (Se pueden ver otros 4,567 adjetivos en cualquier diccionario.)

PARA EMPEZAR LES DIRÉ:

El tiempo de elecciones siempre me ha fascinado. Como prueba tengo muchos bellos recuerdos adquiridos en esas cívicas ocasiones.

Doce lápices, ocho plumas que nunca tuvieron tinta solo aire, seis sombreros de papel ,un saco de cemento que se me hizo piedra, también tres abanicos manuales de plástico, tres láminas de cartón, cuatro trompos, otras tantas camiseta y dos delantales. Además, cinco docenas de banderitas con una frase espectacular. ¡Viva MÉXICO!

 Ah también, seis lonches envueltos en papel de china que guardo para cuando apriete el hambre, aunque no sé si aguanten, pues la lechuga se puso negra y la carne agarró un color morado.

Lo que si de plano tiré, fueros los dos kilos de frijol, pues tenían gorgojos.

Se me pasaba decirles, que también tuve dos docenas de mexicana alegría, tantas que se las regalé al vecino, pues a mí solo me gusta la Negra, con perdón del señor Trump.

Por favor, no quiero que me critiquen por coleccionar tantas cosas, pues regalar baratijas, no es nada nuevo. Recuerdo que don Hernán Cortés cuando puso pie en tierra, regaló cuentas de colores, canicas y hasta espejitos. Aunque creo no le fue muy bien, pues a cambio le regalaron a Mallini más conocida como la Malinche, quien según noticias le dio un hijo, era muy inteligente, buena para el Internet, pero cacariza, (o  Cortés era el cacarizo)... ya no me acuerdo.

Si fuera candidata, de inmediato vería mi retrato  pegado a lo largo y ancho  de la República en árboles, postes de electricidad,  baches de las calles,  basureros de las banquetas, bardas de cementerios,  laxantes en los hospitales, trompas de los camiones urbanos de 9 pesos,  en las orillas de los ríos y en los traseros de las vacas... sería fascinante.

Procuraría eso sí, que mi retrato me favoreciera, puesto que hasta ahora, la única foto que me ha dejado satisfecha,  ha sido la que me tomaron durante mi primer comunión.

La propaganda la haría así de espectacular maciza, grande, frondosa no como la hacen los codos de los gringos.

Por ejemplo, en un bote para basura que hay en la central de autobuses de Tucson, Arizona, aparece un cuadrito Vote por Toni para sheriff y nada más.

No se por qué gente forrada de dólares, no hace propaganda como nosotros, no cabe duda que los EE.UU. es el país más miserable del mundo...

Pero yo no sería así, pagaría millones y millones de pesos para que la gente me aplaudiera y dijera nos obsequias la mejor sonrisa, la mejor propuesta, el discurso más cuerdo y substancioso... tu  nombre se repetirá por meses y meses en estaciones de radio, tele, cibernético y periódicos... nada de pichicaterías.

García mi apellido de soltera, no suena mal, lo tomaría a ultranza para que los nacionalistas no respinguen más. Mi papá estría orgulloso de oírlo mínimo 6,000 millones de veces día y noche y yo, me sentiría flotando en las nubes aunque no alquilara ningún avión.

Mi promesa principal, sería anexar la República Mexicana al satélite la Luna, pero en el proceso, de anexión, estarían las comisiones de Planificación, Crecimiento, Educación y Cultura  y mucho amor, mucho amor por mis compatriotas.

De resultar victoriosa, México sería habitado por personas adultas,  pensantes  maduras, que decidieran por sí mismas, sin extender la mano para pedir limosnas a papa gobierno. Estaría habitado por personas libres, no por tantos adultos que parecen niños de pañal chupón, mamadera... y sonoras MATRACAS...

CRIMEN ROBO Y VIOLENCIA DESAPARECERÍAN. La flojera y la simulación de la burocracia y los trabajos y las chambas en los Gobiernos y mortales Sindicatos, estarían prohibidos... y quién sabe si escarbando aquí y allá, algún día se encontrara el significado de la palabra... DEMOCRACIA.

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