ESTRATEGIA NACIONAL DE CULTURA CÍVICA. ¿SIN VOLUNTAD POLÍTICA?





El dieciocho de mayo próximo pasado fue presentado en Hermosillo por parte del Instituto Nacional Electoral la Estrategia Nacional de Cultura Cívica (ENCIVICA), que plantea tres aspectos centrales: 1) desarrollar una ciudadanía que se apropie y ejerza de manera...

Por Olga Armida Grijalva Otero
Fecha de publicación: 2017-06-15 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Opinión y Sociedad

 
 
 

Por Olga Armida Grijalva Otero

El dieciocho de mayo próximo pasado fue presentado en Hermosillo por parte del Instituto Nacional Electoral la Estrategia Nacional de Cultura Cívica (ENCIVICA), que plantea tres aspectos centrales: 1) desarrollar una ciudadanía que se apropie y ejerza de manera responsable sus derechos; 2) que esta ciudadanía contribuya e incida en la discusión pública y 3) crear contextos de exigencia a los poderes públicos, que favorezcan la estabilidad y la eficacia del Estado de Derecho.

Lo anterior con el fin de enfrentar los factores que están mermando el tejido social, de tal manera que las y los ciudadanos se apropien del espacio público, y que se sientan parte de las decisiones que afectan su vida cotidiana, y que incidan en ella mediante tres ejes estratégicos: Verdad, Dialogo y Exigencia.

La Verdad entendida como conocimiento e información objetiva para el ejercicio responsable de la ciudadanía, los derechos humanos y apropiación de los derechos a la información por cada persona. Dialogo, como factor clave en la vida doméstica, supone la maximización de espacios para el debate, que favorezcan las prácticas democráticas y la promoción de la cultura cívica en los distintos ámbitos sociales, y Estrategia como la generación de nuevos contextos de demandas de la sociedad hacia las autoridades e instituciones

¿Cómo hacer que los ciudadanos se apropien del espacio público y que se sientan parte de las decisiones que afectan su vida cotidiana? En otras palabras, ¿Cómo incrementar la intervención de los ciudadanos sobre el Estado, es decir, recuperar la tradición democrática, perdida ya por los vericuetos de la representación política? ¿Será suficiente la internalización de la Verdad, Dialogo y Exigencia en los ciudadanos?

Desde una opinión muy personal consideramos que no es posible. La experiencia lo ha demostrado, varios programas se han implementado principalmente desde la autonomía del entonces Instituto Federal Electoral (IFE) esta estrategia será uno más que posteriormente se le cambiara el nombre, como sucede con los programas para abatir la pobreza. En el primero sin haber logrado la tan anhelada participación ciudadana y en el segundo sin disminuir el número de pobres

A nuestro juicio Consideramos que a esta estrategia le hace falta algo que es indispensable. Poner énfasis sobre reformas legislativas necesarias para facilitar la participación ciudadana en la política, porque no es posible lograr un mayor interés ciudadano por la participación, con las actuales reglas de juego, sino con una regulación legal profundamente revisada mediante la cual se permita recuperar formas tan tradicionales de participación como el referéndum o la iniciativa popular, que aunque ya están contempladas, pero ofreciéndoles ahora a estas, formas renovadas. Estamos hablando de una neo democracia

Tenemos que dejar de lado el representacionismo demoliberal que han falseado el ejercicio de la democracia.

Tenemos que plantear la problemática de la carencia de cultura cívica desde un enfoque práctico, o más exactamente, un problema de voluntad política: los mexicanos sabemos qué democracia queremos, pero lo difícil es como llegar a ella ante la oposición frontal de una clase política que se ha reservado la llave de las reformas y que, en actitud de auténtico secuestro, se niega a perder el monopolio vital y profesional de la misma.

El cómo llegar a esa democracia participativa, es a través de una política pública que diseñada, implementada y evaluada, nos lleve a una misma dirección, es decir, que tanto las instituciones públicas como privadas vayan a la dirección señalada. Empoderar al ciudadano y regresarle su dignidad cívica, mientras eso no suceda programas vendrán, se irán, les cambiaran de nombre y seguiremos en ese círculo vicioso.

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