UNA VEZ MÁS, LA FORMA ES FONDO





La forma es fondo, llevada a la práctica ha viciado la vida política y la administración de justicia en nuestro país. Vicio traído por los españoles, basta dar una revisada a nuestra historia.

Por Olga Armida Grijalva Otero
Fecha de publicación: 2017-06-05 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Opinión y Sociedad

 
 
 

Por Olga Armida Grijalva Otero

La forma es fondo, llevada a la práctica ha viciado la vida política y la administración de justicia en nuestro país. Vicio traído por los españoles, basta dar una revisada a nuestra historia. El primer acto de gobierno de Hernán Cortez al pisar tierras mexicanas fue la fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz (hoy Veracruz) con cabildo propio integrado por miembros de su tropa y algunos indígenas quien al otorgar al conquistador, en ausencia del Rey los títulos de Justicia Mayor y Capitán General, lo doto de las atribuciones de las que carecía para emprender la conquista.

Importante es mencionar que en el siglo XVI en Europa, había tomado auge la figura del municipio y efectivamente en uno de sus planteamientos establecía que en ausencia del Rey el cabildo asumía la potestad de aquel. El conquistador al huir de Cuba, sublevándose a Diego de Velázquez, se dirige a Veracruz, y ni tardo ni perezoso se acoge a la tesis municipalita, utilizo la forma para legitimar la conquista.

Esta narrativa histórica, es importante para conocer por que en pleno siglo XXI los mexicanos seguimos privilegiando la forma más que el fondo, como el de llegar, a la primera magistratura del país "haiga sido como haiga sido” o las farsas para llegar a algún organismo autónomo, ya sea en materia electoral, de derechos humanos o el más reciente aquí en sonora, para integrar el sistema anticorrupción. Resulto insultante para los que nos preciamos y nos asumimos ciudadanos comprometidos y preocupados por el devenir de México.

Ilusamente llegamos a pensar que dado el nivel de corrupción, de desfachatez, de insensibilidad, del saqueo del erario público por parte de la clase gobernante, en los tres niveles de gobierno sin distingos de colores partidistas, que se ha dado a lo largo y ancho del país, pudiéramos tener la certeza de iniciar el proceso de construir una moral pública. Aquí aplica la sabiduría popular "por la víspera se saca el día "

Al sistema anticorrupción le pasara lo que le paso a la tesis planteada por Miguel de Lamadrid la famosa "renovación moral de la sociedad.” ¿Cuál renovación moral de la sociedad se dio de la década de los ochenta a la segunda del siglo XXI? La respuesta es ninguna, al contrario ha aumentado la inmoralidad pública. Si en la década de los cuarenta del presente siglo, se preguntara ¿se abatió la corrupción? sin pretender ser agorara de la fatalidad, la respuesta será aumento.

¿Por qué la certeza de esa afirmación? Porque una vez más se privilegió la forma, en la conformación de los titulares del sistema anticorrupción, con otros recovecos pero al fin forma, con "consejos ciudadanos” "ternas” y desde luego los acuerdos parlamentarios en lo obscurito, para que al igual que Cortés en ausencia del Rey logro su propósito, ahora a espaldas de la sociedad se apele a la desvencijada democracia representativa, para legitimar un proceso de inicio viciado.

Pese a todo debemos de seguir formulando e impulsando escenarios optimistas donde a los puestos públicos desde la menor a la mayor jerarquía se llegue por el mérito de sus capacidades, sus talentos pero sobre todo por la honorabilidad, congruencia y compromiso con México. De tal forma que la dinámica de una ética púbica vayan eliminando a los titiriteros que mueven los hilos para colocar a títeres que les sean útiles, ya como Consejeros, Magistrados ¿y por qué no? senadores, diputados, Secretarios de Estado. Etc.

Soñar que podemos invertir la formula privilegiar el fondo más que la forma

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