UN HOMBRE CONGRUENTE





¡Gran personaje José Mujica!, justo acabo de leer una nota de Guillermo Pellegrino, publicada en el año 2009 por el periódico El Clarín, donde da cuenta de algunos pasajes de la vida de quien fuera, en ese entonces presidente de la República Oriental del Uruguay.

Por Isabel Dorado Auz
Fecha de publicación: 2017-05-01 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Politica

 
 

Isabel Dorado Auz

"Nosotros también queríamos cambiar el mundo, ahora me conformo con cambiar la vereda".

José Mujica

¡Gran personaje José Mujica!, justo acabo de leer una nota de Guillermo Pellegrino, publicada en el año 2009 por el periódico El Clarín, donde da cuenta de algunos pasajes de la vida de quien fuera, en ese entonces presidente de la República Oriental del Uruguay. Hoy quiero rescatar ese episodio, con la ilusión de que valoremos la necesidad apremiante que tenemos de contar con verdaderos políticos en nuestro país y no esa clase de vividores que nos receta cotidianamente el sistema político mexicano.

En la entrevista, el periodista le saca una frase que describe al personaje, le dice Mujica: "Hay que andar liviano de equipaje y ser sencillo. En 500 años ni polvo somos". La frase es congruente con su estilo de vida, tal y como lo narra el entrevistador: "Cuando lo visité por primera vez, hace cinco años, José Mujica blandía una azada y de a ratos carpía su huerta casera repleta de tomates, chauchas y zapallitos verdes. Nada ha cambiado demasiado en esa finca de Rincón del Cerro, en los bordes mal cosidos de Montevideo. Ahora la casa austera con techos de chapa y pisos de cemento ha sido otra vez pintada a la cal”.

Nos refiere también que alguna vez contó sus experiencias de botánico improvisado: "Un simple yuyito, por su color, me dice si hay nitrógeno u otro mineral necesario. Una gramínea incluso me habla por la forma que tiene. Yo observo a los trifolios de las leguminosas y advierto que buscan el mejor grado de incidencia de luz. Hay una multitud de lenguajes, de señales, que me despiertan admiración". Era, pues, un apasionado de las plantas. De hecho, sin hijos y con su mujer, la ex guerrillera y luego senadora Lucía Topolansky, se dedicaba a la producción de flores, acelgas y alfalfa en un predio de 14 hectáreas.

Fue el primer ex-guerrillero en convertirse en presidente de Uruguay. Pellegrino nos dice que junto con Raúl Sendic, ya fallecido, y otros izquierdistas, fundó el Movimiento Tupamaros, que surgió a la lucha armada el 31 de julio de 1963, cuando uno de sus comandos asaltó la Sociedad de Tiro Suiza de Nueva Helvecia, en Colonia. En aquellos tiempos, Latinoamérica estaba infestada de dictadores. En esos días ilegales, caminaba contra la pared, soportando el miedo, gacha la cabeza y hablando entre dientes, como los conspiradores; vivió bajo nombres prestados y simuló ser otro. También nos dice que en 1970, alguien lo batió y en el bar La Vía de Montevideo una patrulla de policías le atravesó el cuerpo con seis disparos, incluso se dice que lo balearon hasta en el suelo y le dañaron el bazo. Su último período de detención duró trece años, desde 1972 hasta 1985 cuando salió en libertad con la democracia y gracias a una amnistía.

Cuando le preguntaron si se arrepentía de algo, se limitó a decir "Lo peor es que no fuimos útiles al pueblo uruguayo para parar el golpe que se venía. Ese es el mayor fracaso de los Tupa, creo". Bajo la democracia, los "tupas" aceptaron el sistema político y, en 1989, se incorporaron al Frente Amplio. Mujica fue electo diputado en 1995 y senador en 2000. En 2005, el presidente Tabaré Vázquez lo nombró ministro de Ganadería, para posteriormente convertirse en presidente de la República.

Ante los nuevos tiempos, Mujica, según el entrevistador, esbozó una definición de principios que lo define en su perfil más fino: "A la burguesía -dijo entonces- yo la quiero ordeñar, no la quiero aplastar. El tipo avivado agarra la vaca lechera, la carnea, le vende los cuartos traseros al carnicero y encima se hace un buen asado. En cambio, el tipo inteligente la pastorea y la ordeña cada día. Pero la deja comer". Es decir, supo superar el temporal capitalista y le dio a la República Oriental del Uruguay un protagonismo inusitado en el concierto de las naciones latinoamericanas. No solo eso, se ha convertido en un referente obligado en el quehacer político de los últimos años.

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