ANTE LA POLITICA INDIGANDA: REINVENTAR LIDERAZGOS





Dado lo complejo del momento que estamos viviendo en nuestro país, con problemáticas internas muy conocidas por todos, resumidas en el hartazgo expresado por la sociedad a través de marchas, manifestaciones, tomas de oficinas públicas en casi todo el territorio

Por Olga Armida Grijalva Otero
Fecha de publicación: 2017-03-07 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Politica

 
 

Por Olga Armida Grijalva Otero

Dado lo complejo del momento que estamos viviendo en nuestro país, con problemáticas internas muy conocidas por todos, resumidas en el hartazgo expresado por la sociedad a través de marchas, manifestaciones, tomas de oficinas públicas en casi todo el territorio nacional y otra, encauzada  en defensa de nuestra dignidad nacional frente a la postura hostil  y grosera  del presidente de EUA para con  los mexicanos y los migrantes radicados en ese país. 

Lo anterior como efecto  de la crisis que enfrentamos con varias aristas: económica, política, social y de humanidad, colocándonos  frente a una nueva política, la política indignada del grueso de la población, independientemente de las posturas políticas, status social o económico.  La indignación hace que  el dolor se convierta en saber, el saber en querer y el querer en poder y el poder en hacer.

Cuando lleguemos a "el poder en hacer”, debemos encausarlo en reconstruir la vida social, ponerle fin  a la dominación de la economía sobre la sociedad, lo cual exige recurrir a un principio cada vez más general e inclusive universal que podemos llamar derechos del hombre o mejor dicho , que debe engendrar formas nuevas de organización, educación y gobernabilidad, para ser capaz de suscitar una redistribución del producto nacional  a favor del trabajo y no del capital, que provoca concentración de la riqueza  a la par de exclusión y desigualdad, exigir un respeto más real de la dignidad de todos los  seres humanos que vivimos en México

Esa reconstrucción no a través de un partido, porque un partido es un  medio para un fin, experiencia de sobra tenemos y conocemos el fin que persiguen, un fin plutocrático, en cambio el movimiento social surgido de la indignación es un fin en sí mismo, sin que estos movimientos sean químicamente puros, y repitan los errores del pasado, con líderes sin programa, sin vertebración, nos referimos a un movimiento que a fuerza de saber lo que no quiere, va a terminar sabiendo lo que quiere. La política indignada nace como pregunta no como respuesta. 

Ha llegado el tiempo de  una implicación  social con estructura   más horizontal que vertical, reinventar la gobernanza, ese respeto que invita a pensar que el Estado ya no se basta para monopolizar la política, y hacer la democracia. Decisiones políticas nacidas de la discusión ejecutadas por la organización y supervisadas por una discusión regresada abajo. Es momento de reinventar liderazgos, que no es lo mismo que líder.

Liderazgos que se muevan en el nuevo sentido común que significa la reinvención de la política, que implique diálogo  permanente con grupos de trabajo, ahorrando el desgaste que trae consigo la horizontalidad de las asambleas, que en modo alguno deba desaparecer, sino que deje de discutirse lo mismo, sus compromisos de asistencia y los consensos.

¿Qué estamos lejos de lograr esos liderazgos?, ¡quizá sí! pero la sociedad mexicana ya dio el primer paso ¡se ha indignado! Ese elemento es indispensable para activar una democracia de baja intensidad como la nuestra, que no ha satisfecho ni las necesidades ni los sueños de la sociedad mexicana. No hay salida individual y no hay otra ayuda que la colectiva. Y la autoayuda colectiva se llama política y nos pertenece

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