SANGRIENTO FIN DE AÑO INDÍGENA DE SONORA (Parte 4)





La proverbial vulnerabilidad de nuestras etnias no debe re marginar su persecución, desde el primer encuentro aquel 4 de octubre de 1629 en el Río Yaqui, hasta las guerras de exterminio y apropiación sus tierras, subsuelo y aguas...

Por Héctor Rodríguez Espinoza
Fecha de publicación: 2016-12-15 00:00:00

Esta nota pertenece a la categoria: Historia



Por Héctor Rodríguez Espinoza

CRUEL  INICIO DEL AÑO ÉTNICO

La expedición a la Isla del Tiburón de 1904.  4°y última

Sinopsis: La proverbial vulnerabilidad de nuestras etnias no debe re marginar su persecución, desde el primer encuentro aquel 4 de octubre de 1629 en el Río Yaqui, hasta las guerras de exterminio y apropiación sus tierras, subsuelo y aguas.

Páginas vergonzantes de ese desigual combate se contienen en un cada vez más desconocido y clásico volumen de Don Federico García y Alva (edición de Ing. Manuel de J. Sortillón Valenzuela), "México y sus progresos." "Album-directorio del Estado de Sonora, Hermosillo, Imprenta Oficial dirigida por Antonio B. Monteverde, 1905-1907.

Contiene, para interés de esta colaboración, "Informe al Gobernador Rafael Izábal y al Vicepresidente Ramón Corral, Enero de 1905”). [439]p. Photos, boards, tall 4to, rebound into green leather boards Very Good Hardcover Directory for various businesses, services, locales and sights in the state of Sonora. Includes details on notable inhabitants and indigenous communities. Interspersed are advertising leaves. Accompanied by hundreds of black and white photographs and a directory with addresses for various companies and organizations (Item ID: 171560) $500.00.

Comparto con mis lectores el texto de dicho Informe, sólo anteponiendo a la narración pertinentes subtítulos:

LA TRIBU SERI

" …Decíamos que el Seri es perezoso y seguramente que no hay ser humano que se le pueda igualar en ese horrible vicio.  No desempeña más faena que la absolutamente  indispensable para comer y ésta se reduce a pescar cahuama con unos arpones perfectamente mal hechos, a  robar ganado de la Costa, a cazar buro y borregos cimarrón que también hay en la Isla, y nada más.  Y si posible le fuera al Seri ni esto hacer, seguramente no lo haría. Y es de llamar poderosamente la atención esta pereza extraordinaria porque el Seri, no obstante de no ser de gruesa complexión, es esbelto y asombrosamente fuerte y ligero. Con gran rapidez atraviesa distancias increíbles y hay que hacer notar que en la Tribu contados son los individuos que usan huaraches pues casi todos andan descalzos.  Respecto a los artefactos, además de las "coritas”, lo único que vale la pena, y haciéndoles justicia verdaderamente la vale, son sus piraguas hechas de carrizo y unidas con fibra pero de una manera perfecta. Son como dos conos unidos por su base.  En estas ligeras embarcaciones  que impulsan con gruesos troncos a guisa de remos, navegan grandes distancias y generalmente en ellas hacen la pesca de la caguama.  Hay que mencionar también unas ollas bien hechas en que cargan el agua y unos molcajetes en que muelen el chile las poquísimas veces que llegan a tenerlo.

Rafael_Izabal_Isla_del_Tiburon

IMAGEN: Sobre la Isla del Tiburón; sentado en un saco de harina  al centro aparece  el Gobernador Izábal.

En cuestión de creencias religiosas están tan burdos como en lo demás.  No tienen ni siquiera el risible fetiche del negro; unos palos  groseramente labrados y pintarrajeados y pretendiendo sin lograrlo darles alguna figura bien determinada, como caballo, espada, hombre, mujer, etc., son sus divinidades. Estos  palos, que ni ídolos pueden llamarse, entran en funciones, o en artículo de muerte de algún Seri, o en momentos angustiosos para la Tribu. En el primer caso, el más anciano clava uno o varios de esos palos cerca del moribundo, da vueltas a su alrededor, alza las manos, los pies, gesticula y después generalmente se muere el enfermo.

En el segundo, los palos son clavados en todos los puntos de la Isla, especialmente en las veredas y, según nos refirieron las prisioneras, se trazan esos dioses en el suelo.  Ya se recordará que uno de los grupos de expedicionarios encontró burdamente trazados un hombre y un caballo.  Esto,  según las prisioneras, quería decir a la Tribu que había gente extraña en la Isla y que era de a pié y de a caballo.

Habiendo el Capitán Flores encontrado en su expedición una especie de marrazo de madera clavado en la tierra y encima un palo queriéndose aproximar a figura humana y llena de multitud de figurillas, le preguntamos a las prisioneras lo que quería decir aquello, y contestaron que comunicarle a la Tribu que la gente era armada y mucha. Aprovechando la dosis de confianza que ya les habíamos inspirado a las prisioneras Seris, les preguntamos acerca de sus bailes, de sus instrumentos, de su música, y casi mostraron extrañeza a esta pregunta, diciéndonos que no usaban instrumentos y que bailes solo tenían uno, que ejecutaban lo mismo en sus entierros que en sus festines. Con pocas dificultades logramos que en nuestra presencia ejecutaran el tal baile; jamás hemos visto cosa más monótona. Una Seri se puso la mano izquierda en jarras, la derecha sobre el carrillo del mismo lado y comenzó un bailoteo igual, insípido, prolongado, en tanto que otra canturreaba un son constantemente invariable, sin vida, sin tonalidad, sin nada, y que terminaba siempre con una especie de calderón, que más que de garganta viviente parecía surgido de una tumba. Monótona y triste es la tal música Seri.  Para terminar con los usos y costumbres de esta Tribu, diremos que los Seris, mujeres y hombres, son asquerosamente borrachos.

Dejamos al Sr. Gobernador en los momentos en que al frente de su fuerza del campamento iba rumbo a la playa.  Ahí se embarcaron en el "Bernardo Reyes” que navegó con dirección donde los Pápagos habían tenido el encuentro con indios. Cerca de ahí fondearon por estar encima la noche  y en la madrugada del 29 el Sr. Gobernador ordenó que desembarcaran los Pápagos, con orden de dirigirse por tierra para el punto conocido como el Tecomate, para el que también enfiló el buque llegando a las diez de la mañana. Ahí desembarcó la expedición y una hora después llegaron los Pápagos. En ese lugar de la playa había precisamente una ranchería Seri y en ella huellas frescas, por lo que ordenó el Sr. Gobernador que se provisionara a los Pápagos y que las siguieran. Se terminaban los preparativos para esta marcha cuando a lejana distancia y enarbolando un trapo que hacía veces de bandera blanca, aparecieron dos emisarias de los Seris trayendo el salvo–conducto expedido por el Sr. Gobernador.

¡HORROR!

Aquellas mujeres, con una alegría imposible de contener, gritaban dirigiéndose al Sr. Gobernador. "Ahora sí, Capitán, cumplimos, quedamos libres, ¿verdad?, mira, mira…”  y subía una cuanto alto podía un palo del que pendían unos sombreros de petate. Ordenó el Sr. Gobernador al Sr. Comandante Barrón que descubriera lo que aquellos sombreros  ocultaban  y … ¡horror!... era un manojo de manos humanas que descubriría lo que aquellos sombreros ocultaban y … ¡horror!... era un manojo de manos humanas aun chorreando sangre.  ¿Qué había pasado? ¿Qué sangriento epílogo de que espantosa tragedia representaban aquella aún calientes manos? ¡ah!.. lo que había pasado era horrible. Aquella siniestra Manuela, cuando juntó y alzó las manos quiso decir que si los Yaquis se resistían a ir, los matarían los Seris y les cortarían las manos para entregarlas como garantía de que habían cumplido su compromiso.

REFLEXIONES

Aquí se imponen algunas reflexiones; indudablemente que para la causa de la civilización y del progreso, cada Yaqui alzado que desaparece es un amago menos, pero en el caso concreto del asesinato de los Yaquis cometido por los Seris, más que en otra cosa hay que fijarse en el corrompidísimo nivel moral de éstos. Habían hecho causa común con los Yaquis, de ellos habían recibido armas y municiones, se habían  confundido en un criminal abrazo de bandidaje, pero al fin abrazo, y cuando el rayo de luz del instinto de conservación cruzó por las tinieblas de su rudo cerebro, y por él comprendieron que se podían salvar matando a sus aliados, no vacilaron y consumaron el atentado. Los planes del Sr. Gobernador y la causa de la civilización avanzaron mucho con aquel inesperado hecho sangriento, pero el Seri agregó, a los sombríos perfiles que lo sustituyen, el de la más negra perfidia.  Las manos cortadas fueron ocho, cuatro de hombres, tres de mujeres y una de niño. Pasada la natural impresión producida por esta escena, el Sr. Gobernador ordenó a la emisaria que había traído el macabro trofeo, que se regresara a decir a la Manuela que se presentara con todos los parientes según lo hablado.

La noche se echaba ya encima, se reembarcó la expedición y a otro día, último del año, el "Bernardo Reyes” hizo proa para donde se encontraba el "Demócrata” a donde llegó después de haber desembarcado un destacamento que fue a comunicar las órdenes del Sr. Gobernador para que se levantaran los campamentos y se dirigieron las tropas a la playa para embarcarse. Gran parte de la tarde se empleó en reembarcar a las fuerzas y ya envuelto el mar en las negruras de la noche hicimos proa para Guaymas, a donde llegamos el día primero del año a las once de la mañana, llevando, como grata impresión, las exquisitas atenciones que el Sr. Comandante Pereira y su oficialidad nos prodigaron tanto al Sr. Gobernador como a sus acompañantes.”

NOTA

Aparece este fragmento en un libro que fue prohibido en México:

"...el gobernador Rafael Izábal (debe haber sido en 1902) hizo una incursión en la isla Tiburón, donde se habían refugiado algunos yaquis pacíficos, y sin más trámites ordenó a los indios seris que le trajeran la mano derecha de cada uno de los yaquis que allí hubiera, con la alternativa para los seris de ser a su vez exterminados. El doctor Boidó tomó una fotografía y en ella se podía ver al gobernador riéndose a la vista de un racimo de manos que le presentaban colgando del extremo de un palo. Esta fotografía llegó a publicarse en el periódico El Imparcial de la Ciudad de México, haciendo escarnio de las hazañas del gobernador Izábal."

Parte 1:

http://www.contactox.net/vernoticias.php?artid=20216&cat=237

Parte 2:

http://www.contactox.net/vernoticias.php?artid=20275&cat=237

Parte 3:

http://www.contactox.net/vernoticias.php?artid=20312&cat=235


Comentarios de nuestros lectores:



Envía tus comentarios